El libro La personalidad social de Castilla , de Alfredo Hernández (Zamora, 1951), presentado ayer en el Club de Prensa del Diario, aborda el controvertido tema de la personalidad castellana y sus señas de identidad. Según esta obra, Castilla es una gran región marcada por la ortodoxia y por una identidad diluida en «lo español», lo cual conlleva una cierta incapacidad para autodefenderse y emprender acciones nuevas. Amparándose en esos rasgos, Hernández defiende el hecho de que León forma parte de esta región. «Reminiscencias históricas y pasados gloriosos los tenemos todos», afirmó este doctor en Ciencias Políticas y Sociología, quien tampoco concedió importancia a hechos como el poblamiento en aldea leonés o la autoorganización en juntas vecinales: «Además, a este paso, en quince años comarcas como Sayago quedarán totalmente deshabitadas». Lo que sí le parece un hecho diferencial, no obstante, es el leonesismo político, que es algo que «adjetiviza» en gran medida el gran sentimiento provincialista de estas tierras del interior. Sin éste, dice, «el leonesismo sería sólo un debate de intelectuales y universitarios». Esa gente que o bien vota a la UPL o, sin votarla, comparte sus ideas, forma una minoría cualificada que constituye, a su juicio, «un foco de tensión en la comunidad», «al que hay que dar satisfacción o solución por medio del debate», dice.
En el acto de ayer, Alfredo Hernández estuvo acompañado por la responsable de Septem Ediciones, Marta Magadán.
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