«Pudo haber sido el Jean Paul Sartre español, un filósofo de la existencia»

Luis Arias Argüelles-Meres -profesor, escritor, experto en Ortega y Gasset, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA- ha escrito una biografía de José Ortega y Gasset con el título de «Buscando un Ortega desde dentro» que se presentará hoy, a las doce y media, en Oviedo, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. Intervendrán, además del autor, Antonio Garrigues Walker, presidente de la Fundación José Ortega y Gasset; Melchor Fernández Díaz, adjunto a la dirección de LA NUEVA ESPAÑA, y Marta Magadán, responsable de Septem Ediciones.
-¿Por qué ahora una biografía de Ortega?
-Se cumplen 50 años de la muerte de Ortega; 80 años de publicación de «La deshumanización del arte» y de «Ideas sobre la novela» y 75 años de «La rebelión de las masas». Un buen momento para una biografía.
-¿De qué tipo?
-Recogí la propia teoría de Ortega sobre las biografías espectrales. Hay que tener en cuenta que los libros de Ortega son dispersos y sometidos a las circunstancias variables de la política, la filosofía y el pensamiento. No concreta la obra filosófica quizá salvo en «La idea de principio en Leibniz», que es un libro póstumo e inconcluso.
-Y muy difícil.
-Y con ideas geniales como la referente al hombre como animal inadaptado. -¿Qué novedades ofrece en su libro?
-Las ideas de Ortega sobre el género biográfico aplicadas al propio Ortega sólo las sigue Marías. Y Marichal, aplicadas a Azaña. Otras biografías son simplemente de corte clásico, tratan de la vida y la obra. Yo sigo el planteamiento orteguiano que lo expone el propio Ortega a propósito de Velázquez: circunstancia, vocación y azar.
-Ortega y Asturias.
-Creo que hay aún mucho que investigar. Son conocidos sus textos sobre el paisaje. Pero es menos conocido todo lo relativo a sus discípulos, Fernando Vela, José Gaos, que es casi desconocido, Valentín de Andrés o Pedro Caravia.
-Republicano, radical, conservador, ¿qué Ortega?
-Hay errores de interpretación por factores políticos o sectarios. Ortega hasta 1931 lucha por un nuevo Estado. Lucha contra el que hay. Es enemigo de la Restauración, a la que califica de «fantasmagoría» y tacha a Cánovas de ser «el gran empresario» de esa fantasmagoría. -Después, conservador.
-Después, efectivamente, es más conservador y no es el abanderado de la España republicana. Lo que ocurre es que, aunque se fue al extranjero, no fue un exiliado y por eso no tuvo el papel de víctima. De ser así seguro que habría tenido mucho más reconocimiento social.
-¿Qué significó en el panorama de la filosofía española?
-Ortega podría haber sido el Jean Paul Sartre español. Como escritor no era inferior a Sartre. Como pensador no fue inferior a Sartre y chupa menos rueda de Heidegger que Sartre. Arremetió contra Unamuno y contra Sartre, pero aunque no era un existencialista, sí se puede hablar de un filósofo de la existencia. Y también apunta el interés, ya en sus inicios, por la filosofía del lenguaje, que después tendría tanto auge.
-Cobró del franquismo.
-Gregorio Morán ha descubierto que, efectivamente, en los años cuarenta, ya de vuelta a España, Ortega sigue cobrando el sueldo de catedrático aunque no dé clase. Cobra del franquismo, vamos. Pero eso no lo invalida ni como escritor ni como pensador. El último Ortega lleva palos de las dos cavernas. La derecha lo pintaba como pensador de señoras elegantes y toreros; Martín Santos hace en «Tiempo de silencio» una parodia cruel de Ortega.
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