Vicepresidente del Parlamento hasta 2003, fue finalista del Premio Café Gijón e iba a publicar en breve su segundo libro.

El profesor, ex-diputado regional y escritor Antonio García Aparicio falleció ayer en Logroño a los 63 años de edad, según informó el Partido Socialista de La Rioja-PSOE, a consecuencia de una enfermedad que le detectaron hace año y medio. Catedrático de Lengua y Literatura del Instituto de Enseñanza Secundaria Tomás Mingot, adquirió notoriedad a finales de los años noventa como vicepresidente segundo del Parlamento de La Rioja y en los últimos tiempos se dedicó a escribir novelas sobre temas históricos. Estaba casado con Carmen López y era padre de dos hijas, Aitana y Ana. Sus cenizas serán enterradas mañana en el cementerio municipal.

Licenciado en Teología y en Filología Hispánica, García Aparicio era profesor y político por partes iguales. Así, impartió la docencia en Barcelona, Zaragoza y diversas localidades riojanas hasta recalar en el IES Tomás Mingot, desde donde transmitía a sus alumnos esa pasión que sentía por la cultura. A nivel político, era un destacado militante del PSR-PSOE y de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE) de UGT que, de 1984 a 1986, se ocupó de aspectos educativos en el primer Gobierno socialista de La Rioja que lideraba José María de Miguel. Desde 1990 a 1995 fue el jefe del Gabinete del entonces presidente riojano José Ignacio Pérez Sáenz, con rango de director general.

En las elecciones autonómicas del 28 de mayo de 1995, resultó elegido diputado regional y, tras los comicios del 13 de junio de 1999, fue nombrado vicepresidente segundo del Parlamento, hasta 2003. En la actualidad, estaba retirado de la actividad política y cultivaba su afición a las letras. Finalista del prestigioso Premio Café Gijón en 1993 con una obra aún inédita, publicó su primera novela, ‘El ojo fatigado de la luna‘ (Septem), en 2004 y ya había entregado a la imprenta su segundo libro, titulado ‘Esa casa que suena‘, que sus amigos quieren presentar en febrero próximo con el fin de rendirle un homenaje póstumo.

La figura de García Aparicio fue elogiada ayer por sus compañeros de militancia. El PSR-PSOE destacó de él que «trataba con sus aportaciones de mejorar las condiciones de vida, sociales y culturales de las clases más desfavorecidas». Y José Ignacio Pérez Sáenz le definió como «un intelectual que enriquecía a todas las personas que estábamos cerca de él y, desde el punto de vista político, un hombre honesto, que desde su tolerancia nunca buscaba el enfrentamiento con el adversario». Pero, sobre todo, como un amigo. «Y perder un amigo», dijo, «es perder algo de ti».

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