Narra la amistad entre un agitador trotskista y un minero caboverdiano
El escritor lacianiego presenta esta tarde en el Club de Prensa del Diario su última novela, «Nómadas»
Es la historia de una frustración. La de toda una generación que, como asegura el escritor lacianiego Armando Murias Ibias, «quiso hacer algo políticamente diferente» pero que, muy a su pesar, «acabó en el desengaño». En esa generación cuyo apogeo juvenil y activista se situó en los años centrales de la década de los setenta se enmarca el argumento de Nómadas (editorial Septem), el nuevo libro de Murias, que esta tarde presenta su autor en el Club de Prensa del Diario de León junto con el crítico literario Nicolás Miñambres y la editora Marta Magadán.
Nómadas cuenta la historia de una «tensa relación» entre un universitario y agitador trotskista, Ricardo, y un inmigrante caboverdiano, Joao Afonso, recién llegado a la comarca leonesa de Laciana desde la antigua colonia portuguesa. Dice del primero que busca en la mina, «durante las vacaciones universitarias, la conciencia de clase lejos de las aulas», mientras que el africano anhela la amistad y el trabajo, «esa medalla de oro que necesitan los que corren por las innumerables pistas de la adaptación social». Paradójicamente, y pese a que es Ricardo el, a priori, mejor preparado intelectualmente, lleno de argumentos y discursos, será «aquel de quien nadie se lo esperaba», el caboverdiano, quien verdaderamente acepte el compromiso y «actúe», mientras que el español acaba convirtiéndose en un «ser pasivo» que únicamente se dedica a contemplar, desde la barrera, el discurrir de la sociedad. Afirma Armando Murias, nacido en Caboalles de Arriba y autor de libros como Vocabulariu de la minería en L.laciana y Degaña o Los zapatones del quincallero , que gran parte de esta historia está basada en su propia biografía, y recuerda que fue en los años 1975 y 1976 «cuando llegaron los primeros emigrantes negros a España, y vinieron a Laciana, no a El Ejido, Almería o a otros sitios». Cabo Verde alcanza la independencia («y la pobreza», señala Murias) y muchos de sus habitantes vinieron a trabajar a la cuenca mina. Afirma el autor que, a diferencia de los portugueses (llegados de Tras-Os-Montes unos años antes, y con los que siempre se andaba a la gresca, «lo de menos era el motivo», dice), los africanos se adaptaron mejor por su talante «sumiso». Los problemas comenzaban cuando alguno de ellos quería ascender, o por el hecho de que los caboverdianos se solían afiliar «a las dos centrales sindicales, para llevarse bien con todo el mundo». Acabaron «prejubilándose muy bien y yéndose a vivir al Bierzo o al Mediterráneo, siempre a casinas con huerta, pero nunca volvían a su tierra», evoca el escritor.
En Asturias sí, en León no
Reconoce este autor, doctor en Filología Hispánica y profesor de Literatura (también fue minero y tuvo decenas de oficios), que resulta triste que en León sea prácticamente imposible editar o dar a conocer trabajos sobre cultura y lengua tradicional, y haya que recurrir a Asturias, e informa de un «extraordinario» trabajo de 500 páginas sobre la toponimia autóctona de Caboalles, de la profesora de la Universidad de León María Teresa Llamazares, que aún permanece inédito. Sobre ese mismo tema, Murias tiene un libro, pero publicado por la Academia Asturiana.
Hora: 20.00.
Lugar: Gran Vía de San Marcos, 8, entrada por calle Fajeros.
Entrada gratuita.
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