El sector editorial impulsará un proyecto no excluyente con LibrOviedo para «acabar con los localismos que seccionan la cultura»

Era algo comentado de puertas adentro por editores, autores, libreros y distribuidores. Pero los proyectos y las ideas no salían de sus reuniones de trabajo y encuentros informales. Ayer, Marta Magadán, de Septem Ediciones, lanzó el envite en voz alta a la más alta esfera: el presidente del Principado. «Necesitamos una feria del libro de Asturias, porque hay que cerrar el localismo que secciona la cultura», soltó la editora durante la entrega del Premio Letras. Vicente Álvarez Areces respondió sin tardanza: «Me comprometo a recibir al sector para hablar de su proyecto».Ese proyecto, aún una idea, está por definir, aseguró Magadán, pero en él participará toda la cadena editorial, «desde el autor al librero». La editora sostiene que «debe acabarse el tiempo de los mercados locales». Describió su propuesta como «muy ambiciosa, porque para ponerla en marcha se necesitan muchos más recursos».LibrOviedo, el escenario elegido para lanzar la idea, podría parecer un lugar poco apropiado para proponer una feria para toda Asturias. Magadán precisó que «todo estaba hablado con la Asociación de Libreros de Oviedo, porque este proyecto no es excluyente, sino complementario, de LibrOviedo, el Salón del Libro Iberoamericano y la Semana Negra».La editora no reveló detalles del proyecto que los representantes del sector presentarán ante el Principado -la ubicación de la feria, si ésta funcionaría como las ferias del libro convencionales-, porque «todavía está sin planear». Aseguró que «cómo será, dependerá de los recursos que tengamos» y añadió que todos los interesados se reunirán pronto para perfilar el proyecto.Antes, recibirán un estudio sobre la realidad del sector que han encargado, para tomar decisiones con los datos en la mano. «Esta medida será buena, porque es necesario dinamizar el sector», señaló Pedro García, presidente de los libreros ovetenses. En su opinión, «la edición asturiana es muy débil y se podría llegar a perder la red de pequeñas librerías». Por eso, sugirió que «todos los libros que adquieran las administraciones, en vez de comprarse a las editoriales, se les compren a los libreros de su localidad, sea Grado, Oviedo, Gijón o Pola».
Fuente: El Comercio
A %d blogueros les gusta esto: