LLUIS XABEL Alvarez (14/05/2006)
Catedrático de Estética.
Fuente: La Voz de Asturias
Salimos de LibrOviedo y nos fuimos a tomar algo, un grupito. Acabábamos de presentar la última entrega de Luis Arias Argüelles-Meres, Buscando un Ortega desde dentro y Luis se marchó pronto a Lanio. Ahora vive allí, en la casa del padre. Le alabo el gusto. Luis Arias ha escrito esa vida del filósofo José Ortega y Gasset siguiendo la propuesta biográfica del biografiado, o sea, haciendo ver lo que un individuo fue y lo que pudo ser y cómo se cumple en cada uno, desde dentro, alguna perspectiva última y personal de la múltiple vida. En la presentación del libro yo di mis razones de la grandeza del filósofo madrileño y Luis Arias desplegó en su glosa esa certera pasión que él ha mamado por la cultura republicana anterior a nuestra infausta guerra civil, de la que Ortega es epítome y ejemplo máximo. En el coloquio con el público de la presentación quedó claro que si alguna mejoría ha experimentado la sociedad española en punto a exigencia profesional y cívica se debe en gran parte a que las ideas de Ortega triunfaron póstumas y como por ósmosis, después de aquella guerra, sobreponiéndose a las mandangas del nacionalcatolicismo y del falangismo cutre. En cuanto a esa cosa tan vagarosa que parece ser la filosofía, pero que no lo es tanto, Ortega fue quien la afirmó propiamente en España. Y lanzándose a ese ruedo triunfó como pensador del siglo XX. Esto ha de reconocerse aún en el mundo y sin duda se hará en la medida en que la filosofía española e hispana madure ella misma desde dentro y se haga presente en el siglo XXI contando con Ortega. Dicho en breve: la cosa rara que es la filosofía consiste en sostener una postura de legitimación de los asuntos intermedia y crítica entre la pura religión y la mera política. Ortega y Gasset hizo bien eso, alejado siempre de toda laya de beaterías y chocarrerías. Esta biografía orteguiana personalizada por Luis Arias evoca también aquello de la minoría excelente, que lo es del talento y transversal a las clases sociales, y que significa la posición de estar para todo, y para todos y todas, pero desde un cierto centro. Como Ortega mismo. Nos despedíamos de LibrOviedo y una joven que se llama Rocío se me acercó para declararse lectora entusiasta de nuestro filósofo. Será que la última generación redescubre ya las virtualidades de Ortega como maestro?
*Catedrático de Estética.
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