El día más feliz de mi vida fue cuando se estrelló el camión de Foskitos” es el sugerente título del último libro del escritor asturiano Antonio Valle. En la obra, el autor hila 51 microrrelatos en los que relata las vivencias de treintañeros que eran niños a principios de los setenta. Según el autor, el título corresponde a una vivencia personal de un amigo, que vio cómo todos los niños de su pueblo corrían a coger ‘foskitos’ de un camión accidentado. Sin embargo, el libro cuenta con un trasfondo que hace pensar al lector, narra situaciones peculiares utilizando el humor como elemento catalizador, pero sin caer en lo cómico.

– “El día más feliz de mi vida fue cuando se estrelló el camión de Foskitos”, ¿qué encuentra el lector en este libro?

Todo tipo de historias para no dormir, de aventuras, de amor, sexo, crimen, rutinas sorprendentes, cuestiones trascendentales, dudas existenciales, anécdotas noveladas, para padres, hijos y espíritus libres. Básicamente entretenimiento, pero también nuevas formas de interpretar la realidad. El microrrelato se acerca más a la poesía que a la novela.

– ¿Por qué ese título?

El título es un relato en sí mismo, con todas sus características. Lo escrito es casi trágico o incompatible, pero todos sonreímos porque completamos la información imaginando una montaña de pastelitos en la cuneta y unos niños poniéndose las botas.

– 51 microrrelatos en los que relata las vivencias de treintañeros que eran niños a principios de los setenta, ¿siente nostalgia de aquella época?

No todo son vivencias de los setenta, hay de todo: de la guerra civil, de una despedida de soltera, de mineros, de sucesos en el bar, en lo alto de una montaña, de padres desesperados… En los cuentos situados en la infancia no he renunciado a aquellos que eran nombres comunes para los de mi generación (Madelman, Exin Castillos, Mazinger, Fanta, Chirucas…). Creo que aunque esto pueda resultar un poco pop, y para quienes sean de otra generación puede resultar algo extraño, necesitamos fijar esas vivencias con todo su contenido, y esas marcas, esos nombres propios, eran comunes para aquellos niños. Por supuesto que siento nostalgia de los setenta, pero también de los ochenta y de los noventa, de cuando mi única preocupación era la llegada del fin de semana.

– Los microrrelatos son independientes, pero ¿tienen algo en común?

No tienen nada en común. Aunque sí es cierto que algunos personajes podrían ser continuación de otros. A modo de juego, podríamos coger varios relatos y unirlos para formar varias etapas de la vida de una persona. Aunque insisto, fueron concebidos de forma independiente.

– ¿Hasta dónde le gustaría llegar como escritor?

A tener más tiempo para escribir y leer.

– ¿En qué está trabajando ahora?

Otro libro de relatos, una novela, un cuento infantil, un libro de aventura-turismo-leyenda, relatículos de viajes.
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