Luis Sepúlveda, Carmen Gómez Ojea y Lola Mateos arropan a Diego Medrano en la presentación de su nuevo libro en la Universidad de Oviedo

Este libro no sé lo que es», sentenció Diego Medrano en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo, rodeado de amigos y «maestros». Y continuó: «De la misma forma que no sé lo que es todo lo que he hecho anteriormente ni lo que está por venir». Con estas palabras, el escritor presentaba ayer su última propuesta editorial, ‘La soledad no tiene edad’, una recopilación de relatos breves escritos entre 1997 y 2007 que, en la tradición de los cuentos Chejov, presenta «unos cincuenta o sesenta estados de ánimo» y le han servido para «rejuvenecer y cambiar la piel». Por eso, «la pretendida unidad en un libro de relatos es absurda. Los cuentos se contradicen, se pelean y luchan entre ellos», apostilló.

En realidad, dice Medrano, todo forma parte del mismo impulso creativo. «Tengo un brote que voy destilando en aquellos envases que considero oportunos, pero en el fondo el contenido y el mensaje son siempre los mismos aunque no se cuáles son exactamente, ni me preocupa porque tengo como unos 200 libros más para aclararlo». Consciente de que su escritura es «violenta e impulsiva», el autor abofeteó con palabras a las editoriales: «A mis años, lo único que uno quiere es ser escritor y mucho. Por eso tengo los rollos que tengo con los editores de este país, que quieren castrarme, que quieren hacer de mí lo que no van a conseguir, y por eso hago lo que me da la gana. Y voy a estar aquí hasta llegar a la perfección suma, que es hablar de libros que no existen», comentó provocando la carcajada de los presentes.

En este sentido, asegura que es un «caso perdido» pues no puede parar de escribir y tiene ganas de seguir perdiéndose -«me he inventado un mundo para no estar solo y para dar vómito a mi profesión creativa», dijo al respecto-, y explicó que, al que ayer presentaba, le van a seguir cinco libros más, entre ellos tres poemarios y una novela.

Sin pedanterías
El escritor gijonés no estuvo solo. Luis Sepúlveda, Carmen Gómez Ojea y Lola Mateos fueron los encargados de reseñar una obra que reúne a muchas. Así, el chileno afincado en Asturias aseguró que le encanta la «frescura» de todos estos relatos y el cúmulo de citas que Medrano incluye en la obra porque «no llevan ni rastro de pedantería, sino que son elementos funcionales para el desarrollo de las historias que quiere contar». Y no dudo en atacar a quienes critican al autor de ‘El clítoris de Camille’ por demasiado prolífico.

Carmen Gómez Ojea destacó que, lejos de lo que suele indicarse, Medrano «no es un maldito, sino un bendito, pues sus relatos rebosan dulzura y sus personajes no son monstruos sino niños trajeados de adultos y perdidos en su habitación». Pero sin duda, la más sorprendente de las descripciones sobre el escritor fue la que elaboró la profesora de la Universidad de Oviedo Lola Mateos cuando aseguró que el gijonés es «un MacGyver de la literatura, utiliza todo lo que le rodea para crearla».

LUIS SEPÚLVEDA (Escritor)
“Cuando uno tiene ideas, sería muy absurdo
no publicarlas”
LOLA MATEOS (Universidad de
Oviedo)
“Es un MacGyver de la literatura porque
utiliza todo lo que encuentra”
CARMEN GÓMEZ OJEA (Escritora)
“Estos relatos son recomendables para
quienes se tienen miedo a sí mismos”
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