MENSAJES DE UN MUNDO DIBUJADO
15 dibujos de Álvarez Cabrero ilustrados por 32 exploradores literarios

Tiene el lector en sus manos una obra decodificadora capaz de traducir los trazos de Álvarez Cabrero en composiciones literarias de excepcional calidad y belleza. El culpable del proyecto traductor es Antonio Valle.

La interpretación del mundo que hace Carlos Álvarez Cabrero puede situarse en Praga, Madrid, Oviedo o el resto del mundo desde mediados de los ochenta. Comenzó en el cómic (en el mítico Víbora) y esa ha sido una señal de identidad en sus temas, fondos y formas. Le gustan Hergé, Brueghel el Viejo y Otto Dix, entre otros, aunque también podríamos encontrar imágenes relacionadas con Edvar Munch o el pop art y añadir todas las etiquetas posibles que desee el crítico observador. Hay quien dice que su mirada es la de unos ojos desencajados, como los de sus personajes, un gran angular surrealista capaz de ver más de lo que está o detallar lo que otros no ven. Los carteles publicitarios o los mensajes conminatorios están presentes en muchos rincones de sus cuadros (en las camisetas de los protagonistas, en los locales o transportes públicos que frecuentan, en los libros que arrinconan o en las aceras por las que caminan). No hay duda de que en los cuadros de Álvarez Cabrero, además de una parte expresiva, hay una intención comunicativa. Si añadimos a esa personalísima interpretación el impulso narrativo del cómic que aún rezuma en sus obras encontramos una obra repleta de sugerencias para la literatura.
El mensaje es suficientemente ambiguo y sugerente para que un grupo de intrépidos escritores se hayan atrevido a buscar en cada recoveco de 15 dibujos a lápiz de Álvarez Cabrero para (re)crear un texto que dé forma escrita a ese mundo dibujado. Si el arte es hoy en día cada vez más multidisciplinar, por qué no encontrar un paso intermedio entre pintura y espectador. Eso es lo que pretenden los recreadores de ese mundo de Rosendo Haddock Reed, meter tinta entre los trazos de lápiz y el espectador, multiplicar las lecturas de los dibujos e ilustrar en lo posible los contenidos de esas superviñetas.
En este atrevido proyecto están implicados una treintena de escritores de toda condición, libres de género a la hora de escribir textos, sólo condicionados por el
espacio (si no ponemos límite a sus palabras, no sería posible reunir tanto talento en un solo libro). Son

  • Chus Fernández,
  • Blanca Álvarez,
  • Manuel García Rubio,
  • José Luis Piquero,
  • Ignacio del Valle,
  • Manolo D. Abad,
  • Pelayo Fueyo,
  • Ana Vega,
  • Mariano Arias,
  • Jorge Ordaz,
  • Javier Cuervo,
  • Miguel Barrero,
  • Eva Vaz,
  • Xuan Santori,
  • José Havel,
  • Saúl Fernández,
  • Xuan Bello,
  • Rubén D. Rodríguez,
  • Belén Díaz Faes,
  • Pablo Álvarez,
  • Fernando Menéndez,
  • Pedro de Silva,
  • David Suárez,
  • Antonio Valle,
  • Jaime Priede,
  • Xandru Fernández,
  • Javier Lasheras,
  • Ana Vanesa Gutiérrez,
  • Miguel Rojo,
  • David González,
  • Víctor Guillot y
  • Luis Arias Argüelles-Meres.

Para evitar etiquetas o interpretaciones incorrectas hay que aclarar que esto no es de ninguna manera una antología (no ha habido una selección de textos y/o autores al uso), es un ejercicio de creación conjunta a cargo de un grupo de escritores y escritoras unidos por su amor al arte en un proyecto inusual. Sin duda podrían formar parte de una antología (eso queda a juicio de los críticos y antólogos) y desde luego entre todos demuestran el gran estado de forma de la literatura asturiana (aunque algunos de los aquí presentes vivan en Andalucía, Madrid o Cataluña, o hayan nacido en Montevideo, Huelva o Badajoz; los asturianos nacemos donde queremos). Y naturalmente el libro alberga creaciones tanto en castellano como en asturiano.
Por otro lado el variopinto grupo de literatos tiene cabida, como suele ocurrir con esta enfermedad de síntomas tan dispares, para todo tipo de perfiles, desde escritores profesionales que viven de cada renglón que sudado y sangrado hasta todo tipo de periodistas, profesores, profesionales varios, desocupados por ideales o a su pesar y demás literatos de después del trabajo o día perdido. La edad tampoco ha sido un límite, desde los nacidos en los 50 hasta los 80. Y en cuanto a reconocimiento social tampoco hay igualdad: vendedores de miles de libros junto a colaboradores de fanzines alternativos. Tampoco hay un nexo ideológico, político o filosófico, ni mucho menos unidad en conceptos literarios. Una de las ideas fundamentales al comenzar este libro era meter en un libro a representantes de todas las corrientes literarias, compañeros de gustos, esas familias de las letras que tienen cabida en esta región.

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