José María Fraguas De Pablo (Pirracas) se asoma a la literatura por primera vez con La mujer del farero. Su ojo crítico y atento de realizador de televisión le permite describir los ambientes y los diálogos con pinceladas magistrales, como si fueran trozos de realidad. No en vano, es un contador de historias nato.

José María Fraguas De Pablo ha escrito y dirigido numerosos cortos, reportajes y documentales, siempre para contar entreteniendo, desde su original punto de vista. Acumula montones de historias en forma de guiones, de cuentos, de poemas, de fotos, de letras y músicas para canciones. Buscador incansable de nuevas formas de expresión, no renuncia a experimentar con cualquier formato que ayude a sus historias a viajar cada vez más lejos para envolver a quien se deje en sus mundos imaginarios.

Ejerce su oficio de realizador desde hace más de 30 años, pero es padre practicante y vocacional, desde hace otros tantos, de Bárbara, Carlota, Olmo y Elio. Esas dos circunstancias pesan tanto en su carácter como en su sentido del humor. Por eso su relato es divertido y tierno, y plantea situaciones muchas veces surrealistas.
José María Fraguas De Pablo, Pirracas, es buena gente y tiene una Santa que no se merece.

En el escenario donde ocurrió el recuerdo más bello en la vida de Manuel, comienza un viaje de vuelta a la ingenuidad del primer deseo. Un retorno instintivo, ineludible y también inútil, de revivir la ternura y la pasión de la adolescencia, que chocará contra una sórdida realidad que su memoria escondía.
Natalia, la mujer del farero, arrastrada a una vida tortuosa en la que sobrevivir exigía dejarse humillar, nunca perdió la dignidad porque su causa era más fuerte que su propia vida.

La mujer del farero es un fresco relato en el que la memoria complaciente se revuelve ante una realidad más cruda de lo que el tiempo y la razón son capaces de asimilar.

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