En una jornada celebrada en la Feria de Muestras de Gijón, los editores asturianos definieron su «actividad como una industria que influye en el desarrollo de la región», tanto como en su historia.

Marta Magadán y Arias de Velasco (primero por la derecha)
con algunos de los editores que participaron en la jornada Edita Asturias.

El sector editorial asturiano sigue creciendo desde el año 2000, a pesar de las incertidumbres y amenazas que pesan sobre el sector. «La cultura debería ser objeto de análisis económico», aseguran quienes la alimentan. Ayer lo decía también la presidenta del gremio de Editores de Asturias, Marta Magadán, al abrir en la Feria Internacional de Muestras de Asturias una jornada dedicada a debatir los aspectos fundamentales del presente y el destino del mundo editorial en la región.
De izquierda a derecha, Luis Arias de Velasco, Marta Magadán y Alberto González.
Alberto González, secretario general de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), en cuyo seno acaba de entrar la asociación de editores advirtió que en el gremio hay savia de «la nueva y emprendedora Asturias que crea nueva industria, nuevas empresas».

Antes de tomar la palabra el representante de FADE, intervino Luis Arias de Velasco, máximo responsable de la Feria, como presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, quien regresó a las enseñanzas de Luis Adaro para animar a los editores a tomar todo lo bueno de las nuevas tecnologías: «Las sociedades mercantiles deben dotarse de los mejores equipos que les permitan competir en igualdad de condiciones», dijo parafraseando al recordado industrial.

Atendía Marta Magadán a Arias de Velasco asumiendo el consejo, que se inscribe en la consideración de la empresa de la cultura como un elemento dinamizador de la economía, las nuevas tecnologías suponen una buena oportunidad para el sector, porque son «un elemento fundamental para el desarrollo de la región», añadió la presidenta de los editores, quien apuntó como mayor «debilidad» del sector «la falta de apoyo de las instituciones». Han de reconocer, dijo, que el libro es la mejor herramienta de una región para dejar fe de su historia, «a pesar de la tendencia a la asimilación social de nuevos soportes tecnológicos para la lectura». Las nuevas tecnologías suponen una buena oportunidad para el sector, porque son un nuevo cauce para la venta. Incluso, dicen los editores, es posible llegar directamente al lector a través de las páginas web de las propias editoriales. Marta Magadán considera que «si sabemos hacer uso de él, internet va a ser uno de nuestros grandes aliados. Puede cambiar la forma de trabajo, pero la labor del editor seguirá siendo esencial, porque es el puente que une al creador con el mercado». Ella está firmemente convencida de que «el libro, como soporte físico, no va a morir nunca, porque tiene valor artístico».

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