‘Pasajero en Asturias’ es el nuevo libro de Antonio Valle y que hoy, a la una del mediodía, presenta en la Sala Mirador del Palacio de Congresos de Gijón.

-¿Qué se encontrará el lector en las páginas de su nuevo libro?

-Entretenimiento sobre todo. Son 24 visitas a concejos asturianos contadas desde un punto de vista personal que incluyen lugares y hechos imprescindibles o innecesarios, magníficos sitios donde comer, anécdotas, aventuras reales o inventadas.

-¿A quién está dirigido?

-Creo que este libro puede interesar a cualquier lector. Un erudito de temas asturianos podrá reírse con ganas, porque esto no es un estudio serio. Y seguro que alguien que no tiene ni idea de dónde está Asturias tendrá deseos de venir por aquí.

-¿Por qué un libro como éste?

-Porque hay lugares de Asturias que no son suficientemente conocidos. Porque en un cuarto de hora desde el centro de Gijón, Oviedo o Avilés nos plantamos en un rincón desconocido. Porque sobran guías turísticas exhaustivas. Porque la aventura está a tiro de piedra. Porque con cualquier excusa podemos salir de la rutina y lanzarnos a explorar dónde se come el mejor pote.

-¿Qué parte de su libro le ha costado más escribir?

-En los primeros artículos no estaba perfeccionada la línea a seguir. Poco a poco fui tomando la medida hasta tener clara la dosis de datos, intervención de personajes, realidad y ficción que tocaba en cada caso. Por otro lado, describir un manjar a alguien que no lo ha probado es difícil, faltan adjetivos. ¿Es posible imaginar a qué sabe el pote de castañas sin haberlo probado?

-¿Y cuál le ha resultado más fácil de escribir?

-Los más fáciles fueron aquellos en los que la realidad era tan aventurera y desternillante que sólo había que contar lo vivido, pero también aquellos en los que había que inventárselo casi todo para dar algo de emoción.

-¿Cuál será su próximo trabajo?

-Estoy esperando que salga mi primer libro para niños, ‘Tino y la alfombra mágica’, y le sigo dando vueltas a una novela.
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