El político y escritor asturiano presenta «No miréis al mar», su primera novela en castellano y una reflexión contemporánea sobre Asturias

De izquierda a derecha, Marta Magadán, Melchor Fernández Díaz y Xuan Xosé Sánchez Vicente, en la presentación del libro.

«Si el mundo asturianista viviese, nunca me hubiese planteado una novela en castellano, estaríamos en otras cuestiones, pero no es así y hay que plantearse otras ventanas», explicó Xuan Xosé Sánchez Vicente, político y escritor asturiano, en la presentación de su primera novela en castellano, «No miréis al mar», ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA.

«Xuan Xosé nos ha acostumbrado a una reflexión pública sobre Asturias, además de manera sistemática», elogió Melchor Fernández Díaz, adjunto a la dirección general de LA NUEVA ESPAÑA. La ficción y el entramado narrativo no han impedido esa reflexión sobre la realidad asturiana, que de alguna manera «creo que encarna uno de los personajes protagonista, que refleja un poco el desencanto de los artículos de Xuan Xosé». Este personaje es José Alfredo, copropietario de una pequeña empresa de servicios informáticos en su Gijón natal que se traslada a Madrid por motivos de trabajo. De forma paralela, el narrador sigue la pista de otro personaje, Laudelino, «más convincente por su pasado que por su presente», analizó Fernández Díaz. El narrador engancha la pista de Laudelino desde 1937, año en que cae el frente republicano de Gijón, y la une a la de su nieto en una «novela contemporánea», definió el autor.

El hecho de crear ficción en castellano «me requirió volver a escribir, volver a hacer la mano a una materia distinta, a otra lengua y a otro tono», confesó Sánchez Vicente, reconociendo en la suya «algo distinto a lo habitual en prosa. Estoy cada vez más satisfecho con la novela». Fernández Díaz calificó el libro como «producción de madurez de Sánchez Vicente» y subrayó que «algunos de los fragmentos podrían hundir los informes Pisa de los alumnos de Bachillerato. Pero es una erudición funcional en la que yo encuentro cierto eco a “Tiempo de silencio”, la novela de Luis Martín Santos, que es parte importante de mis referencias literarias». Como un cuadro pintado con dos técnicas o una pieza de piano tocada a cuatro manos, «No miréis al mar» consigue una panorámica de la guerra civil y de la España franquista en el personaje de Laudelino y un vivo retrato de la actualidad asturiana a través de las vivencias de su nieto, José Alfredo. «Describo la guerra de la única forma que se puede describir, como la inevitable consecuencia de una época que tanto en España como en Europa una mitad estaba dispuesta a matar a la otra mitad para construir su discurso, su utopía», explicó el político y escritor. También el pesimismo al levantar la vista sobre la Asturias actual se filtra, aunque el autor aclaró que «no me identifico con este personaje, quizá me acerque más a Laudelino, pero mis ideas flotan en toda la novela con el narrador». Éste es un pesimismo no sólo presente en la ficción de «No miréis al mar», sino también latente en las palabras de Xuan Xosé Sánchez Vicente: «Me llevó tres o cuatro años escribirla, tres años buscar editor y, por lo que veo, me va a llevar tres años buscar libreros, ésta es la Asturias».

A %d blogueros les gusta esto: