No sabríamos a qué atribuir el llenazo, si a la categoría literaria del personaje, a su trayectoria política o a su rango académico… Hombre, y aún nos falta un dato para lograr la cuadratura de este círculo que desbordó la sala del Antiguo Instituto, es decir, la asistencia en tribuna de Fernando Canellada, redactor jefe de LA NUEVA ESPAÑA, en tareas de presentación simultánea, es decir, por un lado al autor, Xuan Xosé Sánchez Vicente, y paralelamente el libro, «No miréis al mar». Ambos se acompañaron de una dama, Marta Magadán, directora de Septem Ediciones, entidad que ha publicado la obra. «Es un placer contemplar la sala tan llena», dijo, antes de felicitar a sus escuderos. Al señor Sánchez Vicente por confiar a su empresa la edición del presente texto, el primero de su extensa obra que publica en castellano. Y a Fernando Canellada por hacer un alto en su intrincada responsabilidad periodística.

Y ambos también, como buenos previsores, se apoyaron en sus correspondientes apuntes. Más extensos y trabajados los de Canellada, y así le lució. Comprometida y estimulante tarea, dijo, la de presentar al más prolífero de los escritores asturianos. Pidió disculpas por su impericia crítica; pues ya me dirán ustedes… Está licenciado en Filología Clásica, así que si las ideas sobre el asunto se le suponen ayer quedaron plenamente confirmadas. Fue la suya una intervención amena, divertida, bien ilustrada con oportunas referencias al talento literario del autor y, sobre todo, explícita. Vive Dios que no estoy dándole jabón al jefe; la multitud que acompañó sus palabras bien puede corroborar mis palabras. Culpó a Xuan Xosé Sánchez Vicente de que sus primeros estudios trascurrieran en un internado. «La leyenda de entonces hablaba de un Barbarroja socialista, catedrático en el Instituto de Infiesto; mi madre se negó a tal riesgo, enviándome interno al Seminario». Años después, la brillante trayectoria política de aquel catedrático lo señala como una de personas que mejor han defendido la cultura asturiana. «Superado el rojo y asumido el azul… -“Sin pasarse”, apuntó el aludido-, la primera Alcaldía conseguida por su partido fue la de Nava, mi pueblo». Catedrático de los de antes, excelente profesor, inteligente, ha escrito 30 libros e infinidad de artículos, vive en y para Asturias.

Respecto a la novela «No miréis al mar», Fernando Canellada la definió como un lienzo asturianista donde se narran las peripecias humanas y profesionales de José Alfredo Vigil, al mismo tiempo que traza una oportuna visión de la guerra y de la España franquista. Las cinco fuentes de talento literario que enumera Aristóteles coinciden en esta novela de Xuan Xosé Sánchez Vicente. «Léanla estas Navidades, les atrapará», concluyó Fernando Canellada, no sin hacer una salvedad: «Mi madre está encantada de verme aquí, a la izquierda de aquel catedrático».

Apoyándose en un fragmento del prólogo de «El Quijote», el autor dijo que subscribía la misma pretensión de Cervantes de llegar a todos, «piensen lo que piensen, o sean lo que sean». Aclaró que el tema de su libro no es la guerra civil, sino que se desenvuelve en una visión cotidiana de dicha guerra, «guerra que debemos enterrar de una vez bajo siete llaves». Irónica, cruda, plena de atractivo eróticos… son algunos de calificativos dedicados a su obra. Los escenarios que la acogen son Madrid, Toledo, Calatayud y Gijón en las dosis más altas. «En ella se contempla la vida social de la Escalerona, se pasea por la Feria de Muestras, la noche de los Fuegos…».
CUCA ALONSO
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