El abogado asturiano Braulio Antuña publica un manual práctico de derechos del consumidor en el sector turístico

Las maletas ya están hechas, los billetes de los pasajes en la cartera, el programa de visitas elaborado con minuciosidad y por delante ¿un feliz viaje?
Lamentablemente no siempre es así, y también lamentablemente en muchas ocasiones, cuando las cosas salen mal, el único perjudicado es el viajero, ante el cual todos los que participaron en la organización de su viaje se quieren lavar las manos. En la mayoría de los casos lo único que se ofrece al chascado turista es el derecho al pataleo.
Pero no es así. El abogado asturiano Braulio Antuña, especializado en temas de consumo, acaba de publicar un manual práctico de derechos del consumidor en el sector turístico, que incluye ejemplos prácticos y reales. Éstos son algunos de los más frecuentes en los que se puede ver implicado el turista y el resultado de la reclamación.
¿Mis maletas?
La demanda surge como consecuencia de la pérdida de equipaje de una pareja de recién casados que contrató un viaje combinado a la República Dominicana con una agencia de viajes. Reclama en concepto de daños y perjuicios morales determinadas cantidades gastadas en concepto de taxis, compra de ropa y objetos de primera necesidad, puesto que su equipaje lo recuperó quince días después de su regreso.
En primera instancia se condena a la agencia de viajes, a la mayorista y a la compañía aérea a indemnizarles con el precio total abonado por el viaje combinado. La agencia de viajes apela alegando que el extravío del equipaje no estaba bajo su competencia. La sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra ratifica la condena solidaria y el precio a satisfacer. A pesar de que la agencia de viajes no es la responsable de la pérdida del equipaje, esto no la libera de responder frente a sus clientes solidariamente con el organizador y el transportista.
Accidente inesperado
A través de una agencia de viaje, padre e hija contrataron un viaje a Orlando (Estados Unidos) que incluía los billetes de avión, alojamiento en hotel y un día de crucero. Dos horas antes de la salida del avión el padre llama a la agencia de viaje comunicándole que por un accidente de tráfico les es imposible viajar.
La agencia reclama entonces al usuario el pago de la totalidad del precio del viaje no realizado. El cliente se niega a realizar el desembolso y la agencia acude a juicio y lo gana en primera instancia. El usuario apela la sentencia por entender que sólo está obligado al pago del 25 por ciento del precio. La Audiencia Provincial de Baleares resuelve a favor del consumidor. Señala que el usuario podrá desistir de los servicios contratados, teniendo derecho a la devolución de las cantidades entregadas, pero deberá de indemnizar al organizador con el 25 por ciento del importe si desiste dentro de las 48 horas anteriores a la salida, como ocurrió en este caso.
Cuchitril, no habitación de hotel
El consumidor y usuario que pacta con una agencia de viajes viaje un combinado a Canarias organizado por una mayorista. En el hotel, el consumidor constata que la habitación no colma las prestaciones contratadas con la agencia. Sin haber llegado a un acuerdo, demanda a la agencia solicitando una cantidad de dinero en concepto de indemnización. En primera instancia, el órgano judicial se la concede. La agencia apela y la Audiencia Provincial de Vizcaya confirma la primera sentencia al entender que se trata de un viaje combinado y que, por lo tanto, el organizador y el detallista responderán solidariamente de los perjuicios sufridos por el consumidor como consecuencia de la no ejecución o ejecución deficiente del contrato.
Víctimas de una reivindicación laboral
Varios consumidores contrataron en una agencia de viajes un viaje combinado a París durante cuatro noches. Una huelga de la tripulación de la compañía aérea en la que viajaban retrasó durante varias horas su llegada a la capital francesa, ocasionando la pérdida de una tarde a los contratantes. Demandan a la agencia de viajes y a la compañía aérea por el retraso y los daños morales ocasionados. La agencia fue absuelta y la compañía aérea, obligada a indemnizarles con la cantidad de 567 euros. La sentencia de la Audiencia de Soria considera que la agencia minorista no tiene responsabilidad en los problemas que sufrieron los viajeros, que su actuación se limitó a la venta de un paquete turístico y que la huelga de la tripulación escapaba de su control.
Si lo sé, no vuelo
Como consecuencia de una huelga de tripulantes de cabina, un vuelo Alicante-Barcelona tuvo que cancelarse a la hora del embarque. Los pasajeros que esperaban para acceder al avión solicitaron extrajudicialmente una indemnización a Iberia por el daño moral y los gastos de desplazamientos inútiles al aeropuerto. Pero la respuesta de la compañía fue negativa, por lo que acudieron a los tribunales ordinarios de justicia.
El Juzgado en primera instancia estimó la demanda, que fue apelada por la compañía aérea, alegando que el vuelo fue cancelado por fuerza mayor, la huelga. Sin embargo, la Audiencia de Alicante falló a favor de los pasajeros al entender que el derecho de huelga prevé una serie de instrumentos, como su convocatoria formal, servicios mínimos que hubieran permitido a Iberia conocer con antelación la necesidad de cancelar el vuelo y avisar a los usuarios.
Retraso sin pruebas
Dos personas contrataron a través de una agencia de viajes un vuelo Madrid-Amsterdam para asistir a un congreso. Después de ocho horas de retraso como consecuencia de una avería en una pieza del motor del avión, llegaron al aeropuerto de Amsterdam sin equipaje, ya que se había extraviado, y no fue recuperado hasta siete días más tarde. Demandaron a la compañía aérea. La sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias considera que la compañía es responsable del daño causado por el retraso en el transporte aéreo de viajeros al no aportar prueba alguna acreditativa de la importancia de la avería, la antelación con que fue detectada, justificación del notable retraso producido o imposibilidad de sustituir la aeronave averiada por otra en perfecto estado. La condena a indemnizar a los usuarios con 3.155 euros en concepto de daño moral y del importe abonado por el congreso al que no pudieron asistir.
Desayuno con diamantes
Dos señoras tenían contratado un viaje combinado en el que disfrutarían del arte y la historia de Portugal. El día que iban a visitar unas bodegas la salida estaba prevista para las siete de la mañana, pero las dos amigas no se presentaron hasta las 8.40 horas porque se habían entretenido desayunando. Cuando comprobaron que el autocar las había dejado en tierra montaron en cólera y pusieron una denuncia en la Oficina Municipal del Consumo por entender que el autocar debía esperar por las personas que no fueran puntuales. Perdieron el tiempo y el humor.
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