Editores y universitarios analizan el futuro de la letra impresa en la clausura del curso «La vida de los libros»
El futuro del libro en la era digital. Hacia ese análisis derivó ayer el coloquio de clausura de la «La vida de los libros», el curso que Álvaro Arturo Ruiz de la Peña y Elena de Lorenzo, de la Universidad de Oviedo, han dirigido durante tres semanas. Promovido por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria, el objetivo de estas sesiones fue conocer el proceso que vive un libro desde que se concibe hasta que llega a las manos del lector, elaboración que el curso enfoca desde el punto de vista histórico, filológico, legal, empresarial y de diseño.
La clausura del curso y la entrega de diplomas tuvieron lugar ayer en el campus del Milán, presididas por Ana Rosa Fonseca, directora de área del Vicerrectorado, quien recordó que «los libros también tienen su propia vida, como los bienes materiales, y este curso ha pretendido dar visiones distintas de las académicas». El cierre del curso contó con la presencia de los editores asturianos Marta Magadán, de Septem Ediciones; Benito García Noriega, de KRK Ediciones, y Álvaro Díaz Huici, de Ediciones Trea, acompañados por los directores del curso.
Esta clausura prometía ser una mesa redonda en la que editores y universitarios analizaran la situación del sector editorial en Asturias, y acabó convirtiéndose en un intenso y apasionado debate acerca del futuro de los libros ante la existencia de nuevos soportes digitales, como los llamados e-books. Tras analizar las supuestas amenazas a las que el libro tradicional parece enfrentarse y las teóricas ventajas de los nuevos soportes, los integrantes de la mesa pasaron a estudiar el generalizado problema actual de la falta de interés por la lectura, que, según ellos, en Asturias está especialmente acentuado. Para Magadán, «la implantación de libros electrónicos es una vía más de crecimiento de las editoriales que complementa al soporte papel» y, según ella, las editoriales asturianas disponen de los conocimientos y herramientas para abordar estos restos, aunque, al tratarse de empresas de pequeño tamaño, necesitará ayudas económicas.
Álvaro Díaz Huici recalcó que «aunque estamos acostumbrados al fetiche del papel, las nuevas generaciones leerán en pantallas, y todo ese proceso no supondrá un coste excesivo». El editor considera que la vida de las editoriales no cambiará excesivamente, aunque sí entiende que se modificarán los hábitos de compra, e incluso la manera de leer, que «puede convertirse en excesivamente fragmentaria». Sin embargo, la era digital acarreará tal volumen de oferta que seguirá siendo necesario el criterio del editor como intermediario. Por su parte, Ruiz de la Peña insistió en que, a pesar de las novedades, «el libro en papel va a seguir siendo el libro», aunque, a su juicio, el problema en nuestro país es la falta de educación en el esfuerzo lector.
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