El viceconsejero de Cultura, Jorge Fernández-León, inauguró ayer de esta forma, la jornada Edita, organizada por el Gremio de Editores de Asturias, a través de la cual se analizó la situación del sector asturiano.En la presentación del evento participaron el director general de la Cámara de Comercio de Gijón, Javier de la Ballina; el secretario general de la FADE, Alberto González Menéndez, así como la presidenta del Gremio de Editores de Asturias, Marta Magadán.

«Tanto los pequeños, como los grandes sectores son capaces de afrontar la crisis, reflexionar sobre las tareas que deben hacer y aprender rápido», dijo Fernández-León. Además, el viceconsejero de Cultura aseguró que el producto cultural debe adaptarse a las nuevas normativas europeas. «El apoyo de las instituciones al Gremio de Editores deben afinarse, hacerse más precisas y adecuadas».
El viceconsejero de Cultura del Principado de Asturias, Jorge Fernández León, aseguró ayer en la segunda jornada Edita Asturias que “toda crisis genera un tiempo de innovación y cambio”, que en el caso del mundo editorial debe estar definido por la adaptación a las nuevas normativas europeas en relación con los derechos de autor. Fernández León señaló que el Principado colaborará con los editores poniendo en marcha políticas de apoyo con las que tratar de “afinar en la producción”, controlando el proceso desde la creacion hasta la llegada al consumidor.
Entre las primeras medidas figura la elaboración de un “libro blanco de la industria de la cultura”, en el que empezará a trabajarse a partir del próximo mes de septiembre. El objetivo de este documento es que la industria cultural que, en el caso español, representa más del 4% del PIB, tenga la presencia que merece no sólo en las políticas referidas específicamente al ámbito cultural, sino en otras de carácter más general.

El viceconsejero de Cultura aprovechó su intervención para reafirmar la importancia del bable como “lengua propia que añade valor a la industria cultural de esta comunidad”. En esta misma línea, la presidenta del Gremio de Editores de Asturias, Marta Magadán Díaz, apostó por tratar de redefinir el papel de los editores como “promotores, conservadores y defensores de un patrimonio cultural inestimable para las generaciones futuras”.
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