El coronel Rafael González Crespo (Limpias-Cantabria, 1947), delegado de Defensa en Asturias entre 2000 y 2005 y actual director de la Residencia Militar Coronel Gallegos de Gijón, acaba de publicar «El lado cálido de la guerra fría. El asalto al Cáucaso» (Septem), un libro en el que analiza los últimos acontecimientos en ese gozne geopolítico.
-¿Cómo se explica el ataque ruso a Georgia?
No se ha llegado a esa situación porque sí. Es algo que se veía venir. Entra dentro de la lucha por controlar los recursos del Caspio, que tiene la reserva de gas más importante del mundo y, como se sabe, las fuentes de energía son el arma del siglo XXI.

-¿Qué pretende Rusia?
Rusia cree tener derecho a ese espacio en el Cáucaso, defiende sus intereses geopolíticos. No es nada nuevo y me niego a que haya una nueva división maniquea entre buenos y malos. Rusia controla el 50 por ciento del gas y ha avisado que los consumidores tendrán que pagar un poco más por él. El gas es un arma que está utilizando para recuperar el papel de antaño, un papel al que en mi opinión tiene derecho.

-Pero la guerra de Georgia estuvo a punto de crear un enfrentamiento grave entre Rusia y Estados Unidos.

La guerra fría se llamó así porque iba a ser incruenta. Los contendientes se tenían tanto miedo que no se atrevieron a enfrentarse directamente. Esa situación nos daba sin embargo cierto equilibrio. La de la guerra fría fue la época más tranquila del siglo XX, salvando las guerras locales. En cualquier caso, es imposible que hoy en día vuelvan a producirse las guerras generalizadas de la primera mitad del XX.

-Los analistas advirtieron durante la guerra de Georgia que Azerbaiyán, la poseedora de los recursos energéticos, buscaba acuerdos con Armenia, su archienemiga, para buscar una nueva salida a sus productos.
Tienen dos conflictos pendientes en Nagorno Karabaj y Najichevan. Es difícil que se acerquen, porque está muy reciente la guerra que los enfrentó y que costó 150.000 muertos y millón y medio de desplazados. Es difícil pese a la propuesta de Armenia de que regresen a Nagorno Karabaj los desplazados.

-¿No podría influir Turquía para que se arreglasen?

Turquía tiene como misión la de proteger la salida de productos petrolíferos. Es difícil un acuerdo con Armenia, porque el Monte Ararat, sagrado para los armenios, quedó dentro de las fronteras turcas y no parece factible una rectificación. Además está el genocidio armenio en la I Guerra Mundial, que Turquía no reconoce, aunque en países como Francia su negación es delito. Las posturas son irreconciliables.

-Otra zona caliente. ¿Atacará EE UU a Irán?

Espero que la política de Obama no esté tan condicionada por los grupos de poder y que de verdad estemos ante una nueva era. Sin embargo, está por ver que seamos lo suficientemente buenos.
-¿Era preciso ir a Irak?
Pasado el tiempo, se ha demostrado que esa guerra fue un error, porque nos faltaba información al iniciarla, ha tenido un alto coste de vidas y no se le ve solución al conflicto.
-¿Debe temer algo España de su flanco sur, con el aumento del islamismo?
Mientras países como Marruecos y Argelia se mantengan en unos niveles de desarrollo adecuado, no pueden ser considerados como problemáticos.
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