Licenciada en Psicología, pero dedicada profesionalmente a la enseñanza, Carmen Menéndez se ha lanzado a escribir una vez jubilada. Ahora, publica su primera novela: «Mantis», que pretende ofrecer al lector varios puntos de vista, enlazados con una historia de amor. Menéndez presenta mañana jueves 25 de junio a las 19:00 horas tendrá lugar en el Salón de Conferencias del Antiguo Instituto de Gijón su obra en el Antiguo Instituto de Gijón.

-Publica ahora su primera novela. ¿Lo de escribir le viene de siempre?
-Desde siempre, lo que pasa es que la mayor parte de las cosas se perdían y se iban a la basura. Hubo una época en la que no tenía tiempo por el trabajo, así que leía, pero no escribía. Hace cinco años, ya prejubilada, comencé a asistir a un taller de escritura y me lancé a escribir relatos. «Mantis» es uno de esos relatos que comencé a escribir y no me apetecía terminar.

-«Mantis» suena a insecto peligroso…
-Puede tener varias interpretaciones, cada uno verá lo que es. «Mantis» trata de amores y desamores, pero también de sentimientos. Me gusta escribir desde dentro, no relatar las cosas que pasan, sino cómo los personajes viven, sienten, sufren y ríen. Reflejar los pensamientos, o la idea de que ante acontecimientos similares las personas reaccionan de forma muy diferente. El libro está narrado en primera persona, pero no es autobiográfico.

-¿Quién o qué es «Mantis»?

-No se puede desvelar. El argumento del libro trata sobre una mujer actual, Julia, de una edad que no se especifica, pero que puede rondar los 50 y que vive en una situación más o menos acomodada. Por un lado, puede ser una historia de amor, pero también trata sobre el sentido de la vida. Es una mujer atrapada entre un papel que le viene dado, cumplir en la sociedad como mujer de un político de cierta relevancia, y que al mismo tiempo lleva una vida libre con relaciones con otras personas.

-¿Por qué una mujer?
-Porque las mujeres no sentimos como los hombres. Sentimos de manera diferente porque han sido muchos siglos de historia en que la mujer podía exteriorizar los sentimientos. Hoy, una mujer puede ponerse a llorar en la calle y nadie se extraña, pero si lo hace un hombre nos asustamos. Si quiero expresar los sentimientos, en el caso del hombre, me los tengo que imaginar, mientras que si es una mujer, me siento más cómoda.

-¿Y por qué acomodada?

-Es una mujer de clase media alta, pero ella había sido profesora de instituto. La novela la escribí porque me encariñé con el personaje, pero yo no sé lo que va a pasar, busco primero los escenarios porque me gusta que sean bonitos y luego voy construyendo lo que va pasando. Ahora estoy preparando otra novela y estoy siguiendo el mismo esquema de trabajo.

-¿El libro puede tener varias interpretaciones?
-Puede ser una historia de amor, sin más, ni menos, aunque no hay que olvidar que las grandes novelas fueron historias de amor; pero también simboliza la lucha de una mujer con sentimientos contradictorios.

-Dice que la protagonista está casada con un político, ¿se puede pensar mal?
-Es pura imaginación. No tengo ninguna amiga mía íntima que esté casada con un político, ni conozco a ninguna mujer que pueda identificarse con Julia. Es más bien una idea de mujer que tengo en la cabeza. Lo que sí es cierto es que el escritor siempre está presente en todo lo que hace.
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