El profesor de Literatura en el IES Alfonso II el ovetense Armando Murias Ibias ganó el IV Certamen Taurino Internacional de Narrativa Corta de Santander, que organiza la asociación cultural Peña Félix Rodríguez, con el relato «Las vaquillas». Este es el tercer premio que recibe uno de sus relatos cortos, y ha ganado además el de «Letras» de Oviedo, con una novela corta.
-¿Por qué «La vaquilla»?
Como no me gustan los toros, en mi vida sólo fui a una corrida, decidí contar la historia de unas vaquillas que se escapan del camión que las traslada e inician un recorrido a su aire, en lugar del previsto por las calles del pueblo para finalizar en el tradicional encierro.
-Lo que se podía esperar de un antitaurino…
Es un alegato a la libertad, alejado de la épica taurina tradicional, en el que las vaquillas descubren un mundo nuevo que no sospechaban que existía.
-¿Su relato tiene similitud con la película de Berlanga «La vaquilla»?
En cierta manera sí, por la búsqueda de la libertad y porque al final interviene la Guardia Civil para cazarlas, y esto le da sin duda un tono absolutamente berlanguesco.
-¿Qué futuro le augura a la fiesta nacional, tan denostada últimamente en algunas ciudades, como Barcelona?
Tengo claro que el espectáculo morirá de muerte natural porque está completamente obsoleto. Lo que era el toro y el torero muerto de hambre ya murió hace tiempo, ahora sólo queda el folclore, como Cayetano Rivera, que es torero y modelo. Los toreros como Manolete son ya sólo historia. Tal vez sólo queda José Tomás, pero porque es un divo.
-¿Qué destino le daría a la plaza de toros de Oviedo?
Que cuando tiren el Hospital aprovechen y se la lleven también por delante. Es cierto que hay plazas de toros que son como catedrales, pero la de aquí no vale para nada. Es de las más feas de España.
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