Lleva días en la calle su primera novela, “Los amores del rey Casto”, un relato muy ovetense. Pero en la mochila de su autora, Carmen González Casal, se guarda otro libro, “Mujeres con historia”, que fue para ella su pistolezado de salida como escritora; en él relataba la vida de 50 empresarias asturianas que crearon su propia empresa en nuestra región.
Langreana de raíces, Carmen es ovetense de corazón y le apasiona profundizar en las costumbres, en las tradiciones, en todo lo que sustenta la vida de los pueblos. Por eso eligió a Alfonso II como protagonista de su primera novela histórica. El próximo 16 de diciembre, en el marco del Salón de Actos de la Biblioteca de Asturias (Plaza Daoíz y Velarde, 11, Oviedo) y bajo el patrocinio de Foro Abierto (Librería Cervantes y Fundación Caja Rural de Asturias), presentará “Los amores del rey Casto” de la mano de un testigo de excepción en la historia de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve, su cronista oficial. Una cita obligada para los amantes de la capital del Principado a las 19.30 de la tarde.
– ¿Por qué este personaje para una novela?
Porque Alfonso II es uno de los monarcas que más hizo por Oviedo y para muchos es aun poco conocido. Puso a nuestra ciudad en el mapa hace, nada menos que trece siglos. Oviedo hunde gran parte de sus raíces en esa época y pocas ciudades de España tienen un origen tan antiguo. De Alfonso es la Cámara Santa, la muralla de la ciudad, San Tirso y San Julián de los Prados… y hasta los orígenes del Camino de Santiago.

– Por el título parece que tuvo muchos amores, ¿fue entonces tan casto como dicen?
La castidad, aunque hoy en día no esté de moda, es una virtud y Alfonso II, por lo que de él describen las crónicas, era una persona virtuosa. El rey Casto era un hombre de gran fuerza interior; una fuerza que le llevaba a tomar decisiones correctas en situaciones adversas hasta llevarlas a término y él decidió tomar partida por conseguir que el reino astur no sucumbiera al dominio musulmán y parece que en ello empleo toda la energía de su cuerpo y de su corazón.

– Pero entonces, ¿qué amores tuvo realmente?
Ocasiones de enamorarse parece que no le faltaron. Las leyendas hablan de algunas y yo recreo más de una. Sin embargo, en la obra pongo de manifiesto el amor a su familia, a su tierra y a Dios. Alfonso fue una persona de sólidas convicciones religiosas traducidas en obras arquitectónicas, en donaciones a la iglesia de Oviedo, etc.

– Por lo que he hojeado la novela, la trama no discurre completamente en la época de Alfonso, se inicia en pleno siglo XXI… ¿qué ha pretendido con ello?
Por un lado, crear cierta emoción con una serie de sucesos que hacen referencia a un pasado lejano –la vida de Alfonso contada por un imaginado conde de palacio- y cercano al mismo tiempo, situado en plena Revolución del 34. Pero no quiero avanzar nada y animar a que muchos se lean la novela.

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