Recibí el otro día Diecinueve o veinte líneas y lo he hojeé enseguida. Hoy que es sábado lo he dedicado a leerlo con la atención que se merece. Por lo pronto agradezco mucho la “especial” dedicatoria. La edición es preciosa. Me gusta mucho el formato, la portada con las 19, 20 líneas que ascienden hacia la oscuridad total. !Qué interesante tener ya de entrada una clave en la portada! Me gusta como están divididos los cuentos y los colores elegidos para marcar cada grupo, todos ellos con un claro significado: tierra, agua, aire y fuego. Se ve que en lo formal el libro está hecho con amor y con muchos guiños para el deleite de un lector inteligente. En cuanto al fondo es un desafío del que has salido airosa. Mantener el equilibrio en 19 o 20 líneas no es fácil. Todos sabemos que “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” y “Diecinueve o veinte líneas” es un frasco de esencia que perfuma nuestros sentidos, un revolver cargado de pólvora negra para ahuyentar a la muerte.
Me gusta mucho la trilogía en mar. ¡Tan gijonenses! Con tanto olor a brea, a algas… Voy a hacer una fotocopia de “Nadador” y vamos a leerlo en una de mis clases de literatura porque creo que es un buen ejemplo de “lugar geográfico”, de la importancia de Grecia, del mar, de la familia… Un cuento donde hay olores y sensaciones y movimiento Como se mueve el mar.
Muchas gracias, Nieves, por este regalo que me viene a un Nueva York frío, con un viento áspero y agresivo y que me trae el recuerdo de tu tierra que es casi la mía a la que quiero y a la que deseo volver siempre.
“Diecinueve o veinte líneas” es un libro donde la autora ha tenido que arriesgarse, en el difícil trapecio de la brevedad, sin malla y a cuerpo descubierto, al más difícil todavía dejándonos 36 historias primorosamente escritas.

Hilario Barrero
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