El abogado mierense Braulio Antuña está empeñado en conseguir que se respeten los derechos de los pasajeros por parte de las compañías aéreas y por eso ha publicado el libro «¿Alguien me puede decir dónde puñetas están mis maletas?», un trabajo que recoge consejos y procedimientos para estar protegido ante «los abusos» que se cometen en los aeropuertos.
El autor presentará hoy el libro en Avilés -a las siete y media de la tarde en la Casa de la Cultura- dentro de los actos organizados por el Club de LA NUEVA ESPAÑA. El trabajo de Braulio Antuña no es para juristas, está salpicado de ejemplos y casos prácticos para el entendimiento del ciudadano.
 
-La pérdida de maletas en los aeropuertos es el pan de cada día, ¿ha encontrado usted la fórmula para evitarlo?
Fórmulas mágicas no existen, pero en este libro trato de explicarle a la gente que tiene derechos y que puede exigirlos. Hay veces que sólo por tomar un avión se nos considera casi como unos delincuentes y eso no debería de ser así.
-¿Qué pasos hay que seguir en estos casos?
Existe una desinformación total por parte de muchos pasajeros. Tienen que saber que hay un reglamento comunitario que establece cuáles son los derechos de los usuarios aéreos en casos como la denegación de embarque, la cancelación de vuelos o retraso. Las compañías tienen la obligación de informar a los pasajeros de sus derechos por ley, pero existe una gran opacidad y así se ahorran mucho dinero
-¿El problema es sólo con los aviones o también en otro tipo de transportes?
También ocurre en otros campos, pero desde que ocurrió el atentado del 11 de septiembre en Nueva York en los aeropuertos existe una psicosis que perjudica mucho al usuario, sobre todo con los vuelos a Estados Unidos. Resulta curioso que te pongan tantas pegas cuando luego una vez que llegas allí te puedes comprar un arma de forma legal en cualquier esquina. A veces sales de Europa y te pasan un scanner corporal en el que llegan a verte hasta desnudo, y eso que todo el mundo tiene derecho a no recibir trato denigrante. Hay casos que son lamentables.
-¿Podría poner algún ejemplo?
Podría poner muchísimos, pero como ejemplo está el de una chica a la que, simplemente por llevar «piercings» en los pezones, no la dejaban volar. La metieron en un cuarto, le dieron unos alicates y le dijeron que si no se los quitaba no podía subirse al avión. También los hay que llegan al aeropuerto con una escayola y les obligan a quitársela porque tienen miedo que escondan un arma.
-También hay muchos casos de gente que ha perdido un avión por esperar a que le registren tras haberlo considerado «sospechoso».
Muchísimos. Lo que hay que hacer es una reclamación formal para que te paguen el vuelo y te pongan el correspondiente hotel si tienes que quedarte en la ciudad en la que está el aeropuerto. También habría que estudiar qué tipo de consecuencias ha tenido la pérdida de ese vuelo para el usuario y pedir las compensaciones oportunas. Los derechos son muchos pero no siempre se exigen, por eso he sacado el libro, para ayudar a la gente a defenderse.
-¿Recomienda usted que no se lleven objetos de valor en una maleta?
Lo que recomiendo es que se haga un seguro para que la compañía te pague exactamente el valor de tus cosas en caso de pérdida de la maleta. Los consumidores a veces son apáticos y no se informan, si lo hicieran se podrían evitar muchas molestias y disgustos.

El autor presentará hoy el libro en Avilés -a las siete y media de la tarde en la Casa de la Cultura- dentro de los actos organizados por el Club de LA NUEVA ESPAÑA.

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