De izqda. a dcha. Marta Magadán, Román Antonio Álvarez,
Saúl Fernández y  Javier García Rodríguez.
«La realidad de esta novela es una bandeja de pinchos en una presentación. Sus personajes son ácratas y pedantes, se mueven entre Dover y Siniestro Total, entre emociones y decepciones». Con estas palabras definió ayer el profesor de la Universidad de Valladolid, Javier García Rodríguez, la última novela de Saúl Fernández (Madrid, 1971). El escritor y periodista de LA NUEVA ESPAÑA acaba de sacar a la luz «En medio del invierno» (Septem), una novela que sigue a los libros de cuentos «Quiero seguir siendo rubia», «Basado en hechos reales» y «Maneras perdidas y otras historias». Fernández gestó su libro durante nueve meses y ahora desvela la historia de Pablo Real, un idiota cuarentón que teme dejar de serlo. Es, a juicio de García Rodríguez, la novela del frío y del humor.
Saúl Fernández presentó ayer «En medio del invierno» en el Valdecarzana arropado por la responsable de la editorial Septem, el edil de Cultura, Román Antonio Álvarez y el profesor vallisoletano. Definieron al autor como un hombre «que hace cócteles con las palabras».

«Es un libro que se lee con facilidad. Saúl Fernández es un experto en relatos breves y en “En medio del invierno” cada capítulo tiene historia propia, luego todos se entrelazan», manifestó Román Álvarez.

El concejal destacó además la forma con la que Saúl Fernández «juega con el tiempo de forma dinámica» en su novela. Luego concluyó su intervención con la lectura de un capítulo de «En medio del invierno», el que Fernández narra las desventuras de un estudiante novato de Filología en la Universidad de Oviedo. Javier García Rodríguez consideró «En medio del invierno» una novela generacional y dialogada; un homenaje a la memoria y a la literatura, a la realidad y a la ficción.
Fernández presentó su novela como un trabajo que «perseguía desde hacía tiempo». Y leyó un fragmento del libro de Stella Gibbons «La hija de Robert Poste» para presentarse como escritor: «Como sabes, he empleado cerca de diez años de mi vida creativa en las tareas vulgares y carentes de sentido propias de los trabajos periodísticos. Sólo Dios sabe el efecto que semejantes ocupaciones habrán tenido en mi producción de verdadera literatura». Sus palabras se ganaron los aplausos de un público engatusado tras la presentación con la historia de Pablo Real, un hombre triunfador en el vaivén de la vida que regresa al pasado en medio del invierno.
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