En la foto, por la izquierda, Rafael Fraguas,
Marta Magadán, Pirracas y Forges.

José María Fraguas de Pablo, «Pirracas», es hombre de televisión que en los últimos años se ha pasado a la novela. Ayer presentó en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA su último libro, «No se lo digas», editado por Septem, y lo hizo acompañado de dos de sus hermanos, el periodista, Rafael y el dibujante Antonio, al que todos llaman Forges.

En la foto, por la izquierda, Rafael Fraguas, Marta Magadán, Pirracas y Forges.
Pirracas se sometió al examen de un hermano periodista que le recriminó no tener un estilo definido y de otro, dibujante, que entiende que «igual su estilo es no tener estilo». En todo caso, estuvo arropado el autor por dos fieles escuderos que defendieron a un autor que ha trazado una novela «que es como la pasta italiana, que con una base sencilla se construye una obra de arte», en palabras de la editora, Marta Magadán.
Pirracas utiliza en su literatura una «prosa sustantiva, precisa y económica, heredera de la de nuestro padre», explicó su hermano Rafael, que definió al autor como un hombre «fanfarrón, galante y generoso», entre otras cosas para concluir que es un mosquetero y un «transgresor perpetuo».
Por ahí tiró Forges, el hermano dibujante, al remontarse a la llegada de Carlos V a España para convertirse en Carlos I. Forges hizo un pequeño relato a caballo entre lo histórico y lo actual. Algo así como que cuando el emperador tomó posesión con sus «simpáticos banqueros» elimina el sistema municipal de molienda y con ello los viejos molinos, la mayoría hidráulicos. Entonces importan molinos de viento, «que inundan las colinas molinables» y que adjudican a «personas con pudientes». Hasta ahí la explicación histórica para llegar a la literaria: «El Quijote no combatía contra molinos de viento, sino contra Microsoft y Wall Street». «Cervantes es incapaz de vengarse de todas las faenas que le han hecho y por eso se reía y nos hace reír», explicó Forges para defender que «esa actitud que tiene Cervantes en “El Quijote” es la que tiene mi hermano». El camino es el mismo, «la rapidez narrativa para llegar a lo que, para él -Pirracas-, son los molinos, que es la incomprensión humana».
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