En la foto, de izqda. a dcha., Antonio Valle, Armando Murias, Marta Magadán,
Ovidio Parades, Manuel Herrero,  Luis Arias y Jesús Rivas.

 «Si hay algo que tiene vocación viajera es la palabra», así lo dijo ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el escritor y colaborador del periódico Luis Arias Argüelles-Meres, durante la presentación del libro «Literatura y turismo», publicado por Septem Ediciones.

Además de Luis Arias, en la obra se recogen ensayos en torno a los viajes de escritores y académicos asturianos, como Manuel Herrero Montoto, Armando Murias, Jesús Rivas y Antonio Valle, además de Marta Magadán, directora de Septem, que destacó que la literatura es una forma de hacer turismo y el mero hecho de leer «ya supone viajar». A las tesis de Magadán se sumaron el resto de los participantes en el acto, que fue presentado por el escritor Ovidio Parades.
Herrero Montoto explicó que la palabra viaja y tiene el poder de rememorar los parajes que ha pisado el autor. El escritor se detuvo en la distinción entre «ser turista y ser viajero», que, a su juicio, parten de dos concepciones diferentes del hecho de desplazarse a otros lugares.
Desde su experiencia en lejanos destinos, muchos de los cuales serían impracticables ahora, por razones de seguridad, animó a lanzarse a la aventura de explorar ese modo especial de turismo que va ligado a lo literario.
Para Armando Murias, literatura y turismo forman un matrimonio de muchos años. Resaltó que Gonzalo de Berceo ya escribió en el siglo XIII «La vida de los santos» para promocionar monasterios que habían quedado fuera del circuito de los más visitados. Algunos de ellos eran Santo Domingo de Silos y San Millán de la Cogolla, que aún hoy se cuentan entre los más populares de España. Lamentó que ningún autor haya puesto su atención en los de Corias (Cangas del Narcea) y Valdediós (Villaviciosa). «Tal vez si hubiera sido así no estarían tan olvidados», indicó. Jesús Rivas, que comparte un capítulo con Marta Magadán, destacó el poder de la cultura como destino turístico. Puso como ejemplo que en 2008, el año en el que ya se notó la crisis, Madrid fue la única comunidad que aumentó sus cifras turísticas. «Sin sol ni playa, eso quiere decir que la cultura tiene un gran poder como destino», recalcó.
A %d blogueros les gusta esto: