Libreros, escritores y editores ante el cartel del Día de las Librerías.

La Asociación de Librerías de Asturias celebra mañana,
viernes, el «Día de las librerías», una iniciativa que nace con la idea de
reivindicar estos establecimientos como motor cultural. A la propuesta se suma
la mayor parte de las librerías de Asturias, que buscan dar a conocer un
colectivo que en la actualidad debe enfrentarse «a problemas como los grandes
grupos comerciales y la piratería».
Pedro García, presidente de los libreros de Asturias, señaló
que la iniciativa, que se celebra por primera vez mañana, fue impulsada por la
Federación de Asociaciones de Libreros de España con la idea de dar a conocer
los establecimientos, su diversidad, sus servicios y su aportación a la vida
social y cultural. “Un librero es aquel que siempre anda entre libros y de vez
en cuando vende alguno con todo el dolor de su corazón”. Así explicó la
directora de la Agencia de Bibliotecas, del Libro y la Lectura de la Consejería
de Cultura y Deportes del Principado, Agustina Álvarez Julbes, el espíritu del
gremio, que ayer reivindicó su figura frente a la crisis cultural, económica y
de deslealtad comercial que desde el colectivo aseguran estar viviendo.
Durante la jornada los distintos negocios ofrecerán un 5 por
ciento de descuento sobre el precio de los libros y mantendrán un horario
flexible con la idea de facilitar las compras.
El «Día de las librerías», que celebra este año su primera
edición, será en años sucesivos el último viernes del mes de noviembre y está
prevista la organización de actividades que irán desde lectura de textos a
juegos infantiles y cuentacuentos «con el fin de concienciar de que las
librerías existen y están realizando un papel importante en la sociedad».
A la presentación de la jornada asistieron la directora de
la Agencia de Bibliotecas del Libro y la Lectura, Agustina Álvarez Julbes, y el
concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, Jorge Menéndez Vallina. También
estuvieron presente libreros, editores y autores literarios.
Los libreros insistieron en que la idea de crear un «Día de
las librerías» no responde a una estrategia comercial para vender más libros,
«lo que se persigue es hacer visibles las librerías como motor cultural,
subrayar que no podemos quedarnos sin librerías si queremos tener una sociedad
más formada».
Ayer, la biblioteca del Fontán se convirtió también en foro
de discusión. A los problemas del sector, añadieron las propuestas que algunos
aportaron desde el público. “Hay que sacar los libros a la calle”, para
aquellos que tengan reparos en entrar a curiosear en la pequeña librería. “A
veces los mercadillos o ferias podrían trasladarse a localidades más pequeñas
para que no se tengan que desplazar a una ciudad”, proponían desde el otro lado
de la sala, algo que no convenció a todos, porque «el libro no es una mercancía
más, necesita un experto detrás».. Los libreros se renuevan con ideas para
conservar la tradición. 
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