Luis Arias, Valentín Martínez, David
Rivas y Marta Magadán.
El escritor asturiano Luis Arias Argüelles-Meres acaba de
presentar su última novela en el Centro Asturiano de Madrid. El autor de “Un
tren a Cuba” y “Parte de posguerra” acude ante el público madrileño para
presentar su última obra ‘Pudorosa penumbra’ (Septem). El autor, colaborador de
LA NUEVA ESPAÑA,  estuvo acompañado en la
mesa por el presentador –el escritor y economista- David Rivas, el
vicepresidente del Centro Asturiano de Madrid, Valentín Martínez Otero y la
editora, Marta Magadán.
La última novela de Luis Arias ha sido editada tanto en
papel como en e-book, en los próximos días verá la luz la segunda edición en
formato papel.
David Rivas en su intervención busco los paralelismos entre
su propia vida y la del autor, para hablar de él y de la novela: “ambos vivimos
la transición, la amnesia y la traición”. En su discurso Rivas subrayo que esta
novela de Luis es “una novela del yo” en el que su personaje principal acaba
desarrollando un ensayo sobre la memoria al intentar hacer una novela. Subrayo
que es una novela para “leer más de una vez, además de tener la virtud de ser circular
–en una alusión a la eterna memoria- y que se podría leer incluso por el
final”.
Para Rivas las columnas periodísticas que Luis escribe en LANUEVA ESPAÑA “son todo un referente, donde da leña a diestra y siniestra”.
Arias presentó una novela corta en la que cuenta la historia
de un hombre, el narrador, que va a dar un curso de verano a Ávila sobre la
mujer que protagoniza la novela “La Tribuna”, de Emilia Pardo Bazán, la primera
mujer obrera protagonista. “El narrador contacta con una bisnieta del pintor
que hizo el retrato del personaje real en el que se basó Emilia Pardo Bazán
para construir el personaje. La novela gira en torno a la relación que se
establece entre el narrador y esa bisnieta”, desgranó el autor en Madrid.
El título, “Pudorosa penumbra”, hace referencia a las gafas
oscuras con las que siempre se tapa la mujer, que acaba de sufrir una desgracia
familiar grande. Desarrollada en Ávila y en pleno verano, la historia gira en
torno “a la memoria histórica de España, es una novela de la memoria”, añadió
Arias.
“Pudorosa penumbra”, toma su título de una
reflexión de María Zambrano (“Yo estoy en la gozosa penumbra”) y su
estructura de una reflexión de Horacio Quiroga: “Un cuento es una novela
despojada de ripios”. A eso haría que añadir que su columna vertebral es
el poema “Eterna presencia”, de Pedro Salinas, cuyos versos van
impulsando una y otra vez la acción. Y, sin embargo, el argumento es mucho más
convencional -pero no por ello menos atractivo: un profesor de instituto de
Asturias sobre “La tribuna”, novela de Emilia Pardo Bazán de 1883
basada en un personaje real, Amparo, una cigarrera analfabeta que a base de
esfuerzo personal aprende a leer y a escribir y, en la fábrica, lee en voz alta
grandes obras a sus compañeras para que vayan tomando conciencia de su
situación y puedan liberarse de la opresión a la que le somete su falta de
formación. En el transcurso de su investigación, el profesor conoce a Cristina,
nieta del autor del único retrato conocido de la cigarrera, y con ella espera encontrarse
a lo largo del fin de semana que dura el curso de Ávila.
Con “Pudorosa penumbra”, 
Luis Arias marca un punto de inflexión en su obra narrativa. Se trata de
una novela corta, y en ella se da cuenta de la vida que atesora un personaje al
que su dolor y lucidez le sitúan en la pudorosa penumbra que da título al
relato. En la novela tiene cabida lo que Pedro Salinas llamó “lírica de las
ideas”; el narrador construye una trama de enojo y esperanza e ironiza sobre
las teorías del género.

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