Pepe Monteserín.
Pepe Monteserín (Pravia, 1952) acaba de publicar una
nueva novela “Me levanté herido” (Septem, 2013), que narra una historia de amor
durante la Guerra Civil. Basada en hechos reales, la novela se apoya en los
testimonios de la madre del autor y en la hoja de servicios de su padre durante
la guerra.
La novela se presenta hoy en Pravia (tierra natal
del autor) a las 8 de la tarde en la Biblioteca Municipal Antón de la Braña.
Mañana, repetirá presentación en Grandas de Salime, para volver a repetir el
próximo jueves 29 en Gijón. La puesta de largo en Oviedo será el lunes 16 de
septiembre.
A continuación reproducimos la entrevista que el autor concedió a La Nueva España (miércoles, 21 de agosto de 2013). 

-Hemos perdido la cuenta de su producción literaria,
“Me levanté herido” es su publicación número…
-Digamos número 30,
aunque, si cuento colaboraciones con otros, podemos decir número 300.
-¿En qué parcela literaria se siente más cómodo:
ensayo, poesía, novela…?
-Me gusta la ficción
envuelta en reflexiones técnicas y filosóficas, con un punto poético. No hay
género en el que me sienta incómodo, salvo la poesía, el que más me gusta.
-¿De dónde saca tiempo para escribir tanto y tan
variado?
-Suelo escribir en la
Cueva de Montesinos, en Albacete, donde bien sabemos que el tiempo da mucho de
sí. Y viajo, siempre que puedo, a Shangri-La, ese territorio de Edgar Allan Poe
donde se desacelera la vida.
-La novela aborda el tema de la Guerra Civil y está
basada en la hoja de servicios de su padre y relatos de su madre ¿Tenía una
asignatura pendiente? ¿Qué hay de usted en los personajes?
-Sí, historias familiares,
que escuché desde niño en mi casa, a las que incorporé otros relatos e
investigaciones mías. Muy poco después del inicio de la guerra, Pravia, de
donde es mi padre, y Peñaullán, de donde es mi madre, quedaron divididos por el
Nalón, que limitó el frente nacional y el republicano durante un año.
-¿No le asusta el tema, tan recurrente y recurrido?
-No hay tema que me asuste a la hora de escribir, al
contrario, me agrada y atrae. ¿Se escribió mucho sobre la guerra? Supongo que
más se haya escrito sobre el amor, y nadie bostezaría si yo dijera que escribí
una novela de amor. Bien, pues ahora lo digo: «Me levanté herido» trata de la
guerra civil y del amor civil.
-¿Es una novela sentimental, de contenido político,
una mezcla…?
-Luis Miranda relata a su
hijo Ricardo por qué, a los 17 años de edad, en 1936, se alistó en una bandera
falangista, y su experiencia en el frente militar hasta que un disparo le
atravesó el pecho. Al alimón, la esposa de Luis, Pilar Aguilar, cuenta su
guerra en la retaguardia. Ricardo localiza los escenarios, viaja hasta ellos y
se documenta. De este trabajo se aprovecha su hija Adriana para, al tiempo que
la propia investigación y la historia de amor de sus abuelos, relatar las
vicisitudes de aquella pandilla de muchachos, a la que pertenecía su abuelo, a quienes
separó la ideología y las circunstancias, y entrecruzó la guerra; uno de ellos,
en las filas republicanas, fue el que disparo a su amigo Luis y, al mismo
tiempo, le salvó la vida; pero nunca se lo dijo.
-El libro recoge muchos escenarios asturianos, también
Oviedo.
-La primera parte se
desarrolla en Asturias (Pravia, Cudillero, Genestoso, en Cangas de Narcea,
Beleño, Oviedo…), hasta que los republicanos rinden Asturias. La segunda parte
se desarrolla en Aragón (sobre todo Teruel) y el Maestrazgo, en especial
Castellón. El narrador vive en Oviedo y cuenta también la España de 2002.
-¿Hay buenos y malos?
-Es una novela de buenos
contra buenos, y así lo digo en un capítulo. También los hay malos, claro, sino
no presta.
-¿Qué le inspira para escribir? ¿Cree más en las musas
o en el trabajo?
-Me inspira el oxígeno. De
hecho, tengo más hierba que tená, más oxígeno que pulmones. Creo en la
vocación, en el oficio, en el trabajo y, por supuesto, en el Espíritu Santo,
señor y dador de vida.
-¿Con qué está ahora?
-Acaba de salir un cuento
ilustrado, «Cuatro esquinines». Terminé el «Diccionario humorístico de un
escritor», de unas mil páginas y unas cinco mil entradas. Terminé, entre otras,
una novela sobre música, con la que daré el do de pecho. Terminaré este mes un
libro-reportaje, que causará sensación, sobre la historia de GAM, la empresa
asturiana que cotiza en bolsa; una historia apasionante, de obligada lectura
para empresarios y emprendedores, y lectores en general, que se publicará antes
de Navidad.
-¿Cómo lleva su reciente cargo de cronista oficial en
Pravia? ¿Considera que es una figura que está denostada?
-Apenas pude tomar
posesión. Lo llevo bien, con orgullo. ¿Denostado? ¿Por quién? Que yo me entere.
¿Quién osa? Que yo me entere y se las verá con mi teclado.
-¿Cuándo fue la última vez que se levantó herido?
-Puedo acostarme herido,
pero jamás me levanto herido, al contrario, siempre con muchas ganas de
trabajar. El título de la novela viene inspirado por lo que le sucedió a mi
padre; iba arrastrándose por el suelo y, cuando recibió el disparo en el pecho,
se levantó sangrando, se quitó el caso ante las filas enemigas, que estaban a
veinte metros, tiró el mosquetón, y vino a decir: «No juego más».

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