De izqda. a dcha. Marta Magadán y Pepe Monteserín
en la Librería La Pilarica de Mieres.
Son las vivencias de un hombre en la Guerra Civil, al desnudo. La librería “La Pilarica” de Mieres acogió la presentación del libro “Me levanté herido”, de Pepe Monteserín, en un acto organizado en la colaboración del Club La Nueva España en las Cuencas. El autor del libro estuvo acompañado por la editora de “Septem”, Marta Magadán, que destacó la habilidad de Pepe Monteserín “para tocar multitud de géneros como el ensayo, la novela, el relato corto, el artículo periodístico…”. Y describió su prosa como “barroca, vigorosa e impregnada de humor”.
Pepe Monteserín cogió y escogió la memoria de su padre para poner negro sobre blanco su historia durante la Guerra Civil. “Mi padre nos hablaba de la guerra y cuando le pregunté sobre cómo cayó herido él me respondió: yo no caí herido, me levanté herido”. Este es el punto de partida de una novela en la que Luis Miranda cuenta a su hijo, Ricardo (alter ego de Monteserín) las razones por las que se alistó en el bando falangista, y su experiencia en el frente militar hasta que un disparo le atravesó el pecho. Al mismo tiempo, la esposa cuenta su guerra en la retaguardia. Ricardo, que es Monteserín, recorre los territorios donde se ambienta la novela, y graba a su padre para obtener un documento fidedigno de su memoria. “Necesitaba documentarme sobre los lugares, llevaba mapas, hablaba con los viejos, con la gente que encontraba… Además, mi madre participó también del proceso opinando, interviniendo para hacer aclaraciones o completando información”. El colaborador de La Nueva España define la novela como “un homenaje a mi padre. Pero es también algo más, y tuve que darle a la historial real una gran parte de ficción, para que se pueda leer y no perjudique a terceras personas. No quiero perjudicar a nadie, sólo hacer un homenaje a mi padre y a mis lectores”.
Por otro lado, aparecen los amigos de la infancia, uno de los cuales milita en las filas republicanas y es quien dispara a Luis Miranda, y quien le salva, aunque luego no se lo diga nunca. De esta manera, la presencia del otro bando también fue tenido en cuenta por el autor. “Tampoco quería que fuera una novela hagiográfica, o un elogio de los falangistas. Pero estoy convencido de que mi padre era una persona honradísima, y no creo que su guerra haya sido en vano. Por eso, no quiero que sea un libro partidario, en una guerra que no tuvo que haber sido”. A nivel personal, “quería explicarle a mi mujer, que es mejicana, qué era la Guerra Civil, y ese mismo interés quería trasladarlo a cualquier lector. Se trataba de que el lector entendiera por qué empezó la Guerra Civil y qué ocurrió allí”. Monteserín la definió como una novela compleja en la elaboración, “porque había que transcribir las conversaciones con mi padre y luego tenía que crear yo un argumento. Para ello siempre hago un índice con cuántos capítulos, cuántas páginas por capítulo y qué tengo que contar en cada uno”.
Editora y escritor charlaron también sobre el proceso de escritura. “Lo primero que hago es registrarlo, y luego se lo dejo a mis amigos, dos o tres personas que me ponen algunos reparos. En este caso, viene mi repaso, dejando un poco tiempo y volviendo a leerlo para enjuiciar la obra. Estas revisiones las hice veinte veces, y por eso, después de tanto trabajo, me da un miedo tremendo perder la novela, sufrir un incendio en casa, perder el lápiz donde la llevo…” explicó jocosamente Monteserín. “Lo que no tuve fue ningún miedo de que alguien me acusara de escribir otra novela sobre la Guerra Civil. Yo no había escrito ninguna”, concluyó.
A %d blogueros les gusta esto: