Reseña de Nicolás Miñambres en el “Filandón” Suplemento de Cultura del Diario de León titulada “Miradas de la guerra civil” sobre la novela “Me levanté herido” de de Pepe Monteserín.

Nicolás Miñambres 03/11/2013
Pepe Monteserín
Pocos escritores españoles ofrecen la versatilidad creativa de Pepe Monteserín, cultivador de todos los géneros. Con Me levanté herido se adentra en el proceloso mar de la guerra civil, campo de gran dificultad para un autor que no vivió ese trágico momento, debiendo recuperarlo a través de múltiples voces. En teoría, el armazón literario de la obra se sustenta en el relato que el falangista Luis Miranda hace de su experiencia en el frente a su hijo Ricardo. El relato bélico se armoniza con una voz femenina, la de Pilar Aguilar, esposa de Luis Miranda. La complementación de lo narrado será responsabilidad de Ricardo, encargado de documentar los espacios de la contienda.
Esta visión quedará humanizada con la colaboración de Adriana, símbolo de la tercera generación y alma narrativa que aglutina las voces diversas, dramáticas en ocasiones. Su presencia se hace palpable especialmente en Índice, introducción esencial para captar el contenido y su estructura, no exenta de valores metaliterarios. La narradora desmenuza la trama con llamadas continuas a los capítulos correspondientes. Su actitud, serena, objetiva, casi didáctica, no deja en teoría lugar a las dudas: «Y aquí viene una alabanza que, en el pliego oficial, resuelven en tres líneas y yo quitaría alguna, sino fuera historiadora y quisiera maquillar y traicionar» (p. [14]). El Epílogo (fechado en los tiempos actuales, como muchas de las escenas) desvela uno de los secretos esenciales de la trama. Una trama compleja, de múltiples voces y de extensa cronología. A sus páginas el lector debe acercarse con atención, pero también con prudencia, sin olvidar el guiño del autor en las últimas palabras: «El conjunto de la obra es mera fábula y no ha de servir de prueba en todo lo que pueda ser perjuicio de tercero». Lorem ipis nosto conum quisl eugait prat. Duisisci et, vel dolor sim volor susto.
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