Rafael Fraguas, Marta Magadán, Pirracas y Forges.
La mujer, desprovista de menosprecio o idealización, y la
memoria histórica de las fosas comunes de la Guerra Civil constituyen los
pilares de la novela “El espejo donde te mirabas”, del realizador de
televisión y escritor José María Fraguas de Pablo, que el lunes 12 de mayo fue
presentada en el Club Prensa Asturiana de La Nueva España por sus hermanos,
Rafael, periodista, y el humorista gráfico Antonio Fraguas, “Forges”, además de
Marta Magadán, responsable de Septem Ediciones.
Tres hermanos para un mismo libro y, sin embargo, una mínima
representación de la estirpe Fraguas de Pablo, formada por nueve hermanos: cuatro
hombres y cinco mujeres, un factor este último determinante para que “José
María viera desde niño cómo funciona la mente femenina y que seamos muy
feministas”, explicó Forges, quien relató con su proverbial sentido del humor
anécdotas representativas del “amor acendrado a lo femenino que tenemos en la
familia”.
José María Fraguas -”Pirracas”, según el apodo familiar-
incurre por quinta vez en el género novelístico, y en las cinco ocasiones,
desde 2007, lo ha hecho de la mano de Septem, un dato que destacó Magadán, que definió
este último libro como obra de “concisión, reflexión y entretenimiento “. La
editora presentó al autor como un hombre procedente de la producción
audiovisual de Televisión Española al que se deben programas como “Gente” (con
Tenaille y Soriano) y “La tarde” (con Navarro).
En medio de ese mundo, a Pirracas se le debe el invento del
término “pinganillo”, como recordó Magadán, quien resaltó, asimismo, que el
profundo conocimiento de las técnicas audiovisuales por parte del autor propicia
una “prosa ágil, cercana y directa”.
Por su parte, Rafael Fraguas, veterano periodista del equipo
fundacional de “El País”, procuró “no mezclar juicio con afecto de hermano “,
pero ello no le impidió destacar de la novela su “concepción diametralmente novedosa
de la mujer”, alejada “de la habitual desconsideración o de la idealización”.
De “la mujer en sí pasa a la mujer para sí”, sintetizó Rafael Fraguas a la vez
que insinuaba el otro vector del libro: “Un pueblo de Ávila en el que se
eliminaron personas cuyos cuerpos permanecen en fosas comunes”. Sobre la
técnica literaria de su hermano, Rafael Fraguas destacó los instrumentos audiovisuales
aplicados a la escritura, como “la elipsis, el feedback o el plano secuencia”.

Antonio Fraguas, “Forges”, bromeó de nuevo con “esta manía
de escribir que es tradición familiar”, bien mediante texto o bien, en el caso
de los “escritores vagos como yo”, mediante “el estiramiento de las letras hasta
sacar las líneas con las que hacer dibujos”. Sobre la novela de su hermano
sentenció que “es un libro durísimo, pero perfectamente dirigido, claro y
correcto literariamente”.
Finalmente, el autor agradeció la constancia de la editora
Magadán con las obras de “este escritor humilde “y desveló que la materia prima
de su último libro iba para “serie de televisión”, aunque el proyecto “no fue
posible”. De ahí pasó José María Fraguas a escribir su relato acerca de “cómo
se siente la gente que no tiene los afectos que yo tengo” y cómo “se puede
truncar una vida porque no tengas a alguien a quien despedir”. Y enlazando con
el binomio expuesto por su hermano Rafael, el autor sintetizó que el “nudo
gordiano de la novela” son “las palabras condenadas al silencio y las mujeres,
que han sido el espejo en el que yo me he mirado”.

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