A Teresa no la satisface el éxito y regresa a su tierra leonesa. Atrás quedará París, Nueva York, San Petesburgo… y su personal empeño en triunfar como pintora. Se instala con Daniela en Corullón e intenta hilar el pasado con el presente.
A través del recuerdo de su familia, originaria de Llamas de Cabrera, nos irá dando una imagen del medio social y económico, del carácter y el tesón de unos seres inmersos en un mundo aislado, inhóspito y fiero que, desde finales del s. XIX, se esfuerzan por salir de la miseria y la ignorancia conducidos por la férrea voluntad de Matilde, tenaz y visionaria, que tendrá que librar además una batalla continua contra la cerrazón, la violencia, la tiranía y la crueldad de León, su marido.
Las minas de Villablino ofrecerán una primera salida económica, pero la Guerra Civil, la represión, los gravámenes impuestos y la rapiña del maquis, complican el devenir de los días e interrumpen los sueños de Matilde. Sus descendientes se irán dispersando por toda la provincia: Los Ancares, Babia, La Cándana, Los Páramos… y por las provincias limítrofes: Asturias, Lugo…
Mientras tanto, en su casa de Corullón, la vida parece serenarse para Teresa pero una larvada marea de fondo desmiente su aparente calma.
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