Josu Monterroso
Josu Monterroso de origen vasco y residente en Asturias desde hace años, acaba de publicar “La vida sin ti”, colaborador en diferentes medios de prensa desde su adolescencia, publica su primera novela a los diecisiete años, “El eco de un te quiero”. Lectores, crítica y prensa acogen la obra con buen agrado. Meses después, se edita el poemario “El regalo de un ángel”. En la primavera de 2012 y tras trece años, rompe su silencio literario y regresa con Hasta donde tú me lleves, una antología de relatos frágiles donde la belleza rota de sus historias no deja indiferente al lector, ese mismo año publica “Dormitorios de colores”. Creador de la campaña «Yo, sí sé…» para las redes sociales, en la que se reúnen a nuevos y consagrados artistas del mundo de la literatura y la música de varios países, pidiendo que la Memoria Histórica reconozca los terribles hechos ocurridos en los preventorios antituberculosos. Ahora regresa con una nueva novela “La vida sin ti”.


¿Por qué, para qué y para quién escribe Josu Monterroso?
¿Ha visto el mundo en el que vivimos?, la realidad que nos rodea: damos pena como raza. Tenemos las prioridades cambiadas. Supongo que escribir es una manera de evadirse, de tener el control sobre lo que, sin la literatura, no podría controlar.

¿Cómo descubriste tu vocación?
Yo no la descubrí, me crié y fui creciendo con ella. Tenía libretas, después cuadernos, una vieja Olivetti blanca que pesaba mucho, y luego una máquina eléctrica con una pantallita central que me permitía borrar si me equivocaba, y después llegó el ordenador, primero inmensos como monstruos y después empequeñecieron. Crecí escribiendo y fue una suerte porque me crié amasando y moldeando ideas.

¿Qué significa para ti escribir?
Aún no lo sé, eso aún no lo he descubierto. Escribir puede ser maravilloso o una auténtica pesadilla, es un placer porque nos lo merecemos y es un castigo por habérnoslo merecido. Es como enamorarte de la persona que sabes que jamás podría amarte, te sienta bien aún sentándote mal.

¿Cuáles son los escritores u obras que siempre te acompañan?
Eso no es importante para mí, leo libros muy diferentes y admiro a muchos autores, desde Emmanuel Carrère hasta Milena Agus. Los gustos dependen de tu estado anímico pero el gusto a leer es invariable. Pero sí tengo un libro fetiche que intento que me acompañe en cada viaje y es… el que todavía no he leído.

¿Qué tipo de libros vuelves siempre a releer?
En pocas ocasiones releo, si te soy sincero. Muy pocas. Quizá me pasa con Truman Capote o Erri de Luca.

Cuando empezaste a escribir ¿tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?
No, porque era muy pequeño, era un niño, mi ídolo seguramente sería Espinete o algo así. Ten en cuenta que yo escribía y dibujaba cuentos de dos o tres hojas y luego se los vendía a un bancario, amigo de la familia, por veinticinco pesetas ¿Lo ves? Yo tuve siempre muy claro, desde crío, cómo funciona el negocio de la literatura (risas). Me pregunto qué habrá sido de esos cuentos, porque ese señor murió hace muchos años.

¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te apoyas en la inspiración del momento?
No tengo manías. Escribo cuando lo tengo muy claro en mi mente y cuando lo siento en mi alma o donde sea que sintamos las emociones. No suelo terminar los libros que no se dan de esta manera y tiendo a pensar que no deben ser escritos. Un autor sabe qué libros escribirá o no. Es algo intuitivo y dormita en nosotros.

¿En qué género te sientes más cómodo escribiendo?
En la novela, sin duda; el lírico lo exploro de vez en cuando y más por capricho que por necesidad; y el dramático me encantaría probar, crear una obra de teatro pero el tiempo lo dirá. Pasé de los relatos a una narración basada en hechos reales sobre los preventorios antituberculosos en los años sesenta y, ahora, me adentro en una historia de ficción, muchos personajes y todos de primera fila, dando la cara, especiales a su manera, con el atentado del 11-M de trama secundaria y la corrupción política y cultural que vivimos ¿Realmente crees que podría encasillarme? Me siento muy cómodo escribiendo ficción, algo muy imaginativo que nunca podría ser pero, al final, la realidad siempre termina apoderándose de mis textos, pone su toque y surge una mezcla muy interesante en el proceso de creación.

¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien, grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?
Soy muy gato en ese aspecto. Tengo muy claro qué quiero crear y si algo suele fallar es el cómo, por eso pido consejo a otros autores cuando flaqueo. Es un ejercicio de humildad también, porque aprendo mucho y me trago tanto lo bueno como lo malo, sin chistar, lo asimilo todo para terminar haciendo lo que creo que debo hacer. Es distinto criticar, opinar, dirigir, influenciar o convencer; debes tener claro qué necesitas en cada momento, qué estás pidiendo de ayuda a la otra persona y qué se te está dando.

¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?
Rara vez y cuando ha ocurrido la respuesta siempre llegó en forma de sueño, he soñado qué fallaba o por qué y cómo debía resolverse. Lo sé, es raro y curioso, pero siempre fue así. Los misterios de la mente.

¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?
No se ha dado el caso, cuando he tenido que corregir algún texto por petición de mis editores o consejo de otros autores ha sido porque, realmente, necesitaba ser corregido. Entonces no me duele todo lo que se haga para mejorar.

¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?
… Ni la acepto ni la desprecio, estuvo, está y estará. Es parte del juego. Ser Josu Monterroso implica muchas cosas, no todas buenas ni brillantes, no todas dóciles, suaves y tiernas. Eso lo saben mis lectores y creo que lo asumen igual que yo; si alguna vez meto la pata, porque soy humano y siento, ellos resoplan y alegan: “¡Es que es Josu!” Esa es la sensación que a mí me transmiten por las redes sociales o en los encuentros literarios. Eso es una especie de pacto que se ha creado, una especie de en lo bueno y en lo malo. He sido menospreciado muchas veces por dedicarme a la hostelería, por ejemplo, (profesión que me encanta y que amo) y no ser periodista o eurito bohemio, o borracho y poeta, o militante guerrillero y encarcelado, o chupapollas literario, o maestro cometarros o cocainómano revelación del momento; que todo podría ser si me empeño y me lo  propongo. He sido criticado por mis comentarios referidos a la política, a la corrupción, al hambre que está pasando el pueblo mientras los cuatro tontos de turno se lucran y posan felices en el photocall de sus signos políticos, al mal uso que se le da a la palabra CULTURA, que parece que justifica cualquier despilfarro económico (pero rara vez de talento). Ser libre tiene un precio y yo acepto pagarlo, al aceptarlo de una manera tan natural se resta importancia al asunto, así que la crítica, volvemos al principio, ni la acepto ni la desprecio…

¿Qué se puede conocer de Josu a través de sus novelas?
Soy brutalmente sincero cuando escribo, no hay clichés en mi fondo, quizá existan en la superficie para conducir la novela y que todos lleguemos a buen puerto, pero excava, excava y sabrás.

¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?
Escribir, nada más. En mi casa, tranquilo, con mi gente y mi perra, Nisu. Estar con los míos, despedirlos, recibirlos, ver cómo se va dando la vida que nos ha tocado. No tengo ninguna ambición literaria y aconsejo a quien la tenga que se olvide; son castillos en el aire. En este país ya no merece la pena ni el esfuerzo publicar nada, con el 21% de I.V.A aplastando la cultura como si fuese un lujo o un capricho de señoritos, con las librerías arrodilladas ante las grandes editoriales y presionadas por los centros comerciales, con los concejales de cultura que no han leído un libro en su vida, no se puede luchar; siempre pierde el autor al que se le dan migajas. Además, actualmente, el negocio está tan podrido que ya no importa tener o no talento, ni siquiera importa tener o no editor, solo necesitas una buena agencia y alguien que te venda y te compre, que te den premios de esto y lo otro y ocupes un cuadrito en el cultural del domingo o en ese programa de la 2. ¿Lo ve? (risas) ¿Cree que me importa la crítica?

¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?
Que lo haga para él, para tenerlo y saber que pudo conseguirlo. Un recuerdo de su paso por este mundo, de su valía y su aptitud.

¿En qué proyectos te encuentras embarcado en este momento?
En sobrevivir, como la mayoría de los españoles, y además en hacerlo de una manera feliz y tranquila. Ya sabe usted: al mal tiempo buena cara. Estoy embarcado en intentar no emigrar porque creo que sería terriblemente injusto verme obligado a hacerlo por una cuestión económica y de supervivencia, sería reconocer que no hubo evolución social en el último siglo en España. Yo amo España, me considero un gran patriota, por eso lucho por ella no callándome ante las injusticias y el abuso.

¿Qué piensas del libro electrónico?
No lo uso porque no es de mi tiempo, los míos preferimos el papel que se mancha, coge olores y formas raras (como la vida), esa imagen de la chica o el chico que leen un libro sentados en el banco del parque, por ejemplo, no resulta tan bucólica cuando es una tablet lo que sostiene. Pero supongo que será lo siguiente en llegar y creo en él, y mucho. Pero no creo en la forma en que las editoriales lo están llevando a cabo. No creo que en la transferencia de un archivo donde no existen intermediarios (no hay distribuidor ni librería) se pueda cobrar por un e-book 7, 10 o hasta 15 euros. Eso es un robo a mano armada que abre el camino a la conciencia tranquila ante las descargas ilegales. Un e-book no debería costar más de 3 o 4 euros.

PERSONAL
Lugar de nacimiento: Bilbao. Pero me crié en Bermeo y en Extremadura.
Profesión: Depende del momento vital. He sido jefe, empleado, actor, escritor, editor, locutor de radio. A veces adinerado y a veces pobre. Para mí esto no es importante, no soy lo que hago.
Tu plato favorito: Carpaccio, de atún o de buey. Lo sé porque podría comerlo a cualquier hora del día.
Libro favorito: Demasiados para citar uno sin ser injusto.
Ciudad favorita: Londres en Navidad, me fascina la decoración británica. l’Hospitalet de l’Infant en verano. Oviedo en invierno. Madrid en primavera y Trujillo o Cáceres en otoño.
Música: Depende del estado anímico, suelo escuchar de todo, incluso heavy metal, me cuesta entender el flamenco. Pero si es de calidad todo me sirve.
Color: El azul.
Frase favorita: “I’m right here with you” Es una frase comodín, multiuso, sirve tanto para un villancico como para un tatuaje en el brazo y, generalmente, hace sonreír y sentirse bien a quien la lee o escucha.
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