Josu Monterroso
Os dejamos la reproducción de la entrevista realizada por Marisa Garrido para Bulevard.net
Sus letras están cargadas de realismo, fuerza y claridad,
aderezadas con un toque de ternura. La misma que él emana. Josu Monterroso
comenzó en el mundo de la escritura con diecisiete años. Su novela, “El
eco de un te quiero”, tuvo una gran acogida por parte de la crítica y
lectores. Meses después  dio vida a un poemario, “El regalo de un ángel”.
Continuó en el año 2012, tras años de silencio, con la antología de relatos “Hasta
donde tú me lleves”. Ese mismo año publica,  “Dormitorios de
colores”, una novela breve sobre los hechos ocurridos en los preventorios
antituberculosos.  Ahora regresa con “La vida sin ti” y en
plena promoción, hemos tenido el placer de contar con sus palabras.
-Josu, ¿Cómo ha evolucionado tu escritura?
Vivo un nuevo periodo en mi carrera y en mi vida. Ahora
tengo claro qué quiero crear y qué quiero hacer y qué no para que mi nombre
continúe en la lista de autores de este país. Todo eso se nota en mi literatura
y en mis escritos. “La vida sin ti” carece de biografía en la solapa,
está mi foto y una invitación al lector a teclear mi nombre en Google si quiere
conocerme, eso es porque siento, realmente, que ésta es mi primera novela
(aunque no sea así) y con el primer libro nadie tiene un curriculum para
mostrar.
-¿Qué nos cuentan tus letras?
En esta novela encontraremos maneras de superar el dolor, la
pérdida, la decepción, desde cuatro generaciones distintas: ancianos, adultos,
adolescentes y niños. Es una novela coral donde todos los protagonistas son
importantes al unísono, yo no lo pensé así, no fue calculado, pero resultó el
equilibrio. Mi libro es un canto a la vida, una manera digna (y no tan digna,
casi malévola para algunos personajes) de recorrer el duelo. La supervivencia del
ser humano.
 -Atravesamos una época complicada en todos los
aspectos, ¿Tiempos difíciles para los autores? ¿Cómo ves el mundo editorial?
“La vida sin ti” cuenta con Lucy, una escritora de
best-sellers muy contaminada por el mundo editorial y la fama fácil, con Lucy
intento mostrar al lector lo que no ve cuando ve nuestros libros en los
escaparates. La novela hace una dura crítica al mundo editorial, a los shows de
televisión, al tongo en los certámenes literarios, a la política cultural tan
infectada con concejales de cultura en nuestros ayuntamientos que no han leído
un libro en su vida… ustedes se dedican al periodismo, saben perfectamente de
qué estoy hablando. La última, leí hará días, que gastaron tres millones de
euros en un museo del vino que no resultará rentable ni interesante ¿La excusa?
¡Es un bien cultural! (risas). Esa es la contestación donde se basa el
despilfarro en este país y justifica la mala gestión que nos está llevando al
desastre. Eso no es un bien cultural, ni gastarse millones en anuncios contra
la piratería, que siempre ha existido y existirá, un bien cultural es bajar el
21% de IVA que está asesinando la cultura, al arte, al artista y a la
industria, por ejemplo, o dejar de gastarse miles de euros en eventos
culturales absurdos, que se pagan a promotores privados (supongo que en
nuestros ayuntamientos estarán incapacitados para hacer dicha gestión), y que
más que culturales resultan de entretenimiento, pero como los políticos no
tienen ni idea porque no están preparados a nivel académico ni intelectual pues
así nos va. Esa es la clase de mierda que tenemos que tragarnos, masticar y
sonreír, con nuestros dientes marrones, si queremos salir en la foto.
-Después del éxito de “Dormitorios de colores” vuelves con
garra, presentándonos “La vida sin ti” ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir
esta historia?
Estuve escribiendo durante doce años, quizá algo más, ya no
recuerdo bien cuándo empecé, era joven (risas). No, en serio, fue tanto tiempo
porque te ves obligado a hacer parones y algunos muy largos. Yo soy un escritor
que no me vendo, me regalo pero no me vendo, este mono no baila por monedas
(risas). Eso implica tener que buscarte la vida para sobrevivir, trabajar en
mil cosas alejadas de la literatura y ese tiempo y  toda esa energía es la
que robas ante la hoja en blanco. Se juntas otros proyectos como
“Dormitorios de colores”, la promoción fue muy larga y dura también.
No fue fácil mostrar “Dormitorios de colores” a los lectores porque
veníamos de una editorial pequeñita. Por eso tardé tanto en poner punto y final
a “La vida sin ti” porque tuve que hacer otras cosas para poder
comer.
-La novela está dividida en tres partes, ¿cuéntanos por qué
Josu?
Sí. Bajo el agua, en el agua y sobre el agua. La novela
refleja las tribus, la familia, lo que intentamos aparentar ante quien quiera
mirarnos. Bajo el agua sería lo sumergido, lo que se esconde, secretos, miedos,
odios, todo lo sucio que no seríamos capaz de mostrar abiertamente sin morirnos
de vergüenza, o de pena. En el agua es lo que hay, sin artificios, bueno y
malo, simplemente lo que hay con nuestros personajes. Y sobre el agua pues lo
que se aparenta, la calma, la felicidad fingida, ese “todo va bien”.
-Dicen tus lectores y la crítica que en “La vida sin ti”
nada es lo que parece… ¿nos puedes adelantar algo?
No. Claro que no, entonces se descubre el pastel (risas).
Andaremos con Daniela, que ha sido abandonada por su marido Ambros, caminaremos
junto a ella y sus dos hijos, iremos leyendo cómo se supera el abandono, el
dolor, la traición pero no se fíen porque esta no es una novela de amor al uso.
Con la cantidad de producción literaria que hay actualmente, se va complicando
eso de sorprender al lector, yo solo espero haberlo conseguido con esta
historia y a la vez que el libro siente bien, que ayude a comprender que se
puede vencer el dolor, eso que nos deja rotos, la grieta por dentro.
-La novela está escrita a dos voces, narrador y
protagonista… ¿ha sido un reto?
Sí, por lioso. No, porque me facilitó a situar y manejar
ciertos hechos que la protagonista, Daniela, desconocía. Eso me ha dado terreno
para avanzar junto al lector sin que Daniela descubriese ciertas cosas que
suceden, bajo el agua, ocultas, porque la vida es así, casi siempre nos
enteramos de la mitad de una mitad, por miedo. miseria o bajezas varias, por
falta a la luz y a la claridad.
-Dentro de la trama, presentas el tema del 11-M, ¿Otro
pequeño adelanto, Josu?
Me reuní con Pilar Manjón para charlar sobre aquel día y lo
que llegó después. Intenté captar la esencia. No sé si lo he hecho bien o mal
pero este libro denuncia moralmente ciertos temas que deberíamos tratar con
urgencia. Esa manía nuestra de que existan víctimas de primera y segunda
categoría, es espantoso. Me parece horrible.
-¿Cuál es el propósito de “La vida sin ti”?
Tiene muchos, mis libros nunca son lineales ni monotemáticos
porque son muy ambiciosos y quieren mucho (risas) Quieren ayudar. Iluminar.
Entretener. Sembrar o regar. Mostrar. Adornar escaparates. Coger polvo en
despachos. Viajar con usted en el metro de su ciudad. Mis novelas viajan más
que yo, la poetisa Carmen Yáñez se llevó la suya a Chile, los lectores se las
llevan a París, por ejemplo, y fíjese usted, aquí sigo yo sin conocer ni Chile
ni París ni México ni Irlanda.
-¿Pensando ya en proyectos nuevos?
Sí, claro. No puedes dejar de trabajar, con lo mal repartido
que están los porcentajes del negocio literario y las migajas que nos dan a los
autores, ya me explicará usted;  o convences para que te den un certamen y
con el dinero puedes descansar para escribir a tu gusto y a tu ritmo, o no
puedes apearte del burro, y menos en marcha. Más que pensar en nuevos proyectos
me encuentro negociando y renegociando y volviendo a negociar, ya le he dicho
que me regalo pero me vendo caro, como decía la Mala Rodriguez (risas). Y no me
preocupa marcharme, la verdad, eso se lo digo muy convencido: si “La vida
sin ti” tiene que ser mi último libro (por los motivos que sean) que así
sea entonces. Estoy preparado para irme, no tengo ningún problema con eso, sé
hacer más cosas en esta vida que me tocó vivir. No se acaba el mundo, hay más
cultura y arte tras el horizonte literario.
-Josu Monterroso en una frase:
“I’m right here with you” Frase comodín que sirve
tanto para un villancico como para un tatuaje en el brazo. Y generalmente hace
sonreír y sentirse bien a quien la lee o la escucha. Es una frase llena de luz.

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