Cubierta de la novela
La ciudad de Gijón vuelve a estar en el trasfondo de la trama, que se desarrolla a finales de los años setenta y principios de los ochenta del pasado siglo, con las tensiones de la reconversión naval al fondo. El protagonista es un militante sindicalista y con actividad política en el partido gobernante.

Cinco años después de la publicación de su última novela en castellano,
“Retrato de desposados con panamá a su frente”, Xuan Xosé Sanchez Vicente
regresa con “Bajo el viaducto”.
De nuevo, la ciudad de Gijón, como trasfondo de la trama, el lector ve
retratado el paisaje y los ambientes de la ciudad, contempla la evolución
urbanística y social de la misma a lo largo de unas cuantas décadas y puede
observar, desde sus mismas entrañas, el funcionamiento de los partidos
políticos, sus tramas conspirativas y sus luchas internas por alcanzar cuotas
de poder. Un recorrido por la villa de Jovellanos con el conflicto de la naval
como telón de fondo.
Finales de los 70 y comienzos de los 80. España entera sufre una convulsión
por los cambios sociopolíticos, al tiempo que algunos de sus sectores
industriales, como el naval, comienzan a derrumbarse.
En Gijón, Luis Roces, ya desde sus primeros años de estudios en La Laboral,
asiste a todas estas transformaciones y decide participar activamente en las
luchas callejeras por defender los astilleros de la ciudad. Posteriormente,
desde la militancia sindical y su actividad política en las filas del partido
gobernante en Asturias -y en la villa de Jovellanos-, seguirá peleando por
defender a los trabajadores de la industria naval.
Paralelamente, su relación con Teresa -su mujer- y sus dos hijos -Pelayo y
Olaya- pasará por momentos de extrema felicidad y por otros de tensión como
consecuencia de la entrega total de Luis a su compromiso social y político.
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