Rafael González Crespo
Alfredo Vigón tiene una vida monótona en una pequeña ciudad
del norte de España. Lleva más de dos años sin salir de la ciudad. Pero, la
llamada y posterior visita de Aleksander Volkov, agregado de prensa de la
Embajada Rusa en España, le hará volver a su anterior vida. En esta atmósfera,
Alfredo Vigón recibe el encargo de Volkov de encontrar a Olga, la mujer que en
los años noventa le salvó la vida. Vigón volverá a embarcarse en un viaje, con
su antiguo compañero Vladimir, con destino Moscú. Un maravilloso trayecto a
través de Polonia, Bielorrusia y Rusia.
González Crespo orquesta una novela, donde expone con
detalle su conocimiento del pueblo eslavo, que atrapa y crea suspense desde la
primera página.
-¿Cuál fue la chispa
que inició esta novela en su cabeza?
A veces me da por investigar algún episodio histórico y este
es uno de ellos que no puedo demostrar y por eso lo novelé aunque tengo el
convencimiento de que es como lo cuento.
-¿Por qué decidió
escribir la historia de un espía retirado en una ciudad de provincias?
Me encantan los héroes cansados…
-¿Por qué escoge la
ciudad de Vetusta como lugar de retiro del protagonista?
Una ciudad del Norte, Vetusta, era el lugar ideal para el
retiro. Por otra parte, también constituye un guiño a una ciudad a la que tanto
quiero.
– Es la primera
novela que escribe. ¿La geopolítica le ha dejado de inspirar?
La Geopolítica lo que me tiene es harto…hace seis años
escribía y describía tanto en la Prensa como en “El lado cálido de la Guerra
Fría” que hoy pasa y que pocos creyeron…¡¡Que cosas se le ocurren a Rafa!! Hoy
está medio mundo incendiado y quieren hacernos comulgar con ruedas de
molino…confundiendo las causas con las consecuencias y yo paso por estar medio
pirao, ser pro ruso y no sé cuantas tonterías más…me aburre el tema…
-¿Podría deducirse de
la lectura de la novela que se ha apoyado usted en alguna experiencia personal?
La novela es cierta en un 75%, nadie puede describir una
entrada paralela al bunker 42 si no ha estado allí…si digo que un Lada vadeó un
río es porque lo vadeé… y otras muchas cosas… de hecho empieza diciendo que
si parece real es porque puede serlo… lo único “de ficción” es lo que no puedo
demostrar…
-¿Quién es Alfredo
Vigón?
Alfredo Vigón puedes ser cualquiera al que la vida le haya
puesto en determinadas situaciones pero si me preguntas de donde ha salido el
nombre pues he de decir que es un guiño a dos grandes amigos. Uno de ellos
quizás no haya sido tratado demasiado bien en este mundo cainita en el que nos
movemos pero, no importa, soy su amigo y lo seré siempre.
-¿Cómo definirías a
Olga Kozlova?
Olga es una de tantas mujeres rusas a las que la vida no las
ha sido fácil, víctima de las circunstancias, de la época y de sus propias
carencias… una heroína como tantas mujeres en tantos sitios.
-¿Cuál es su
personaje preferido de esta novela? ¿Por qué?
Sin duda Vladimir que, además, es un personaje real, que me
fue a buscar hasta Brest Litovskii, que tenía un Lada amarillo y que es la
persona más genial que he conocido. Sin él mis aventuras no me hubieran llevado
a ninguna parte.
-¿Qué grado de
satisfacción le ha producido escribirla?
En mi opinión es lo mejor que he escrito teniendo en cuenta
que no me muevo en el terreno de la novela… he revivido escribiéndola muchas
cosas de mi vida de las que además estoy orgulloso. Escribir estas cosas es
como desnudar el alma que ya no sé si será, por osmosis, eslava.
-¿Qué ha intentado
trasmitir con la novela?
Pues que nada es lo que parece, que las verdades oficiales
suelen ser mentira, que todo cambia para seguir igual… y que la gente es gente
en todas partes, con sus miserias, con sus grandezas, con un mes más largo que
su sueldo… que a ratos es feliz… que cree lo que le conviene creer y que por
Naturaleza es buena aunque haya un montón de ella que se empeñe cada día en
demostrarnos lo contrario.
Por el momento la novela sólo verá la luz en formato ebook.
Hoy ya se encuentra disponible en:
Rafael González Crespo (Santander, 1947). Militar, viajero de largo recorrido y amante de la literatura. Así se define él mismo. Pero podría añadirse, entre otras muchas cosas más, conferenciante en múltiples instituciones públicas y privadas, y colaborador habitual en diversos medios de comunicación asturianos. Galardonado con el Premio Aulas de Paz, la Concha de Plata de la Federación de Asociaciones del Camino Norte de Santiago o la Medalla al Mérito de la Asociación Cultural Santiago, este humanista orlado de disciplina castrense ha publicado diversos artículos en los dos tomos de la Historia Militar de Asturias. Como militar, ingresa en el ejército en 1968 con la XXVII Promoción de la Academia General Militar. Tras numerosos destinos, es nombrado Delegado de Defensa en el Principado de Asturias desde 2000a 2005. Y es, seguramente, el devenir de su propia experiencia vital lo que le ha conducido -por azar o por destino- al grado de experto en todo lo relativo a la antigua URSS, a sus actuales ex repúblicas y a los problemas que hoy en día tienen en su proceso de desarrollo.
Veintiún grados bajo cero es su primera novela

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