Roda, Sánchez Vicente y Álvarez-Buylla.
De la Universidad Laboral a las calles y carreteras en las
que los trabajadores del sector naval pelearon, en los años ochenta y noventa,
por la continuidad de una industria amenazada y finalmente casi devorada por la
globalización de los bajos salarios asiáticos. Es el paisaje en el que el
escritor Xuan Xosé Sánchez Vicente (Gijón, 1949), uno de los autores
fundamentales de la primera generación del Surdimientu, además de fundador y
presidente del Partíu Asturianista (PAS), sitúa su última novela, “Bajo el
viaducto” (Septem Ediciones).
Acompañado por el juez Luis Roda y por Virginia
Álvarez-Buylla, directiva ateneísta, Sánchez Vicente prolongó su reflexión
sobre los años duros de la desindustrialización asturiana. Sindicalistas,
políticos… En “Bajo el viaducto”, tercera novela en castellano (hay
traducción al asturiano en la edición digital), está el trasfondo de
experiencias cercanas a su autor, aunque, según subrayó, “no hay nada
biográfico”. Recordó, no obstante, la célebre respuesta de Flaubert:
“Madame Bovary soy yo”. “Creo que es una novela verosímil y
creíble, con el mundo industrial clásico de Gijón”, añadió. Aconsejó a los
lectores una segunda lectura para tener otra perspectiva, la de la
metanarración que guarda la novela.
Una clave que Roda definió como un bucle narrativo de signo
borgeano. Para el magistrado, “Bajo el viaducto” es un libro que
adereza historia y acción, un “destilado realista”. “Te da las
claves para que saques las conclusiones sobre el conflicto del naval”,
hizo resaltar, una protesta ante las que todos tenemos “sentimientos
encontrados”. Uno de los mandamientos narrativos de Sánchez Vicente, según
puso de manifiesto él mismo, es que “no aparezca la mano del escritor”.
El autor, uno de los tres fundadores de Conceyu Bable y profesor recién
jubilado, llegó a redactar hasta nueve versiones de una obra que le ocupó tres
años.
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