María Ángeles Villapol, Aurora García Rivas y Manuel
Valcarcel en la Casa de la Cultura de A Pontenova.
La escritora de San Tirso de Abres Aurora García Rivas
presentó en la Casa de la Cultura de A Pontenova la que es ya su cuarta novela,
‘Catalina de Santisso’, editada por Septem Ediciones. La autora estuvo acompañada
por María Ángeles Villapol y Manuel Valcarcel.
¿Se metió en un
personaje histórico nada menos que de hace quinientos años?
Pues sí, es una novela histórica basada en la leyenda de un
personaje de San Tirso cuyo padre fue hidalgo y dio nombre al pueblo, Sancho
López de Santisso. Catalina sería un personaje totalmente irrelevante si su
marido no la asesinase. Pero a raíz de eso surgió una leyenda que recogió un
fraile del monasterio de Sobrado, donde está enterrada. Al conocer su historia,
me interesó muchísimo y empecé a pensar que era un temazo, aunque me dio
muchísimo trabajo.
¿Por la labor de
investigación?
Sí, no soy historiadora así que tuve que investigar cómo era
la comida de la época, cómo eran los vestidos, las fiestas, incluso las genealogías,
algo complicadísimo por que los apellidos no seguían en el siglo XVI los mismos
criterios de ahora. El primer apellido se lo que daba el primogénito, los otros
llevan los de la madre, los de la titularidad de la herencia que les correspondía
¿Quién fue esta
familia que dio nombre al pueblo?
Catalina de Santisso y su marido eran en realidad unos niños
que murieron con veintipocos años, pero era una familia de lo más ignorante y
bestia que uno se pueda imaginar. Eran los ‘Seixas’, y Catalina no fue la
primera persona que asesinaron. Llegaron a matar a sus hijos antes de
malcasados. Saber todo eso da muchísimo trabajo pero también tengo que decir que
lo pasé muy bien haciéndolo.
¿Ya no escribe en lo
que allí llaman A Fala?
Tengo cuatro novelas solo y la primera, ‘As razois de
Anxélica’, fue en A Fala pero no creo que vuelva

a hacerlo porque contribuí a
que mi lengua materna tuviera un nivel aceptable, y no creo que lo repita.

Aunque tiene cuatro
novelas, su producción es enorme, sobre todo en poesía.
Es que al principio no me atrevía a meterme con la narrativa.
Luego le cogí gusto y no volví a escribir poesía más. De las cuatro novelas, no
tienen entre sí ninguna relación y las personas que las leen para dar paso en
la editorial no me reconocieron en ninguna de ellas. La anterior, ‘Vía muerta’,
está en un estilo más sencillo y directo, para la gente de mi generación y la
anterior que vivían entre la zona de Vilaoudriz y Ribadeo.
¿Entonces ya dejó la
poesía por completo?
No solo paré de escribir poesía, lo que es peor: apenas la
leo. Tengo tanto que leer para documentarme e informarme de las novelas, que no
puedo. Hay que pensar que lo que escribí necesita mucha información. Por
ejemplo, la primera está ambientada en la República Democrática del Congo. ¿Qué
sabía yo del Congo? Nada. ‘La Madriguera’ es en comarcas de León, trasciende a
Lugo, A Coruña, París, San Petersburgo, Nueva York … Es una historia compleja,
farragosa y oscura que exige muchísimo trabajo.
¿Y siguen una especie
de línea a nivel de escritura?
Creo que ni siquiera el tono de las novelas es igual. Esta
tal vez se parezca más a ‘La Madriguera’ tal y como está narrada, pero en su temática
no tienen nada que ver.
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