La escritura es para Javier García Cellino “un mecanismo de defensa”, frente a la”ciénaga” de la corrupción. El laureado poeta langreano o acaba de añadir este verano a su palmarés un segundo premio de novela al ganar, en Córdoba, con “La resurrección de Richard Wagner”, el premio “Ategua” de literatura.

-¿Qué le llevó a presentarse al “Ategua” de literatura de Córdoba?

-Es un concurso limpio, serio y consolidado con 27 años de convocatorias. Cuando uno va a un sitio donde se dan los premios sin intereses bastardos, se agradece. El otro motivo fue la posibilidad de publicar la novela. Al decirme desde Castro del Río que no tenían medios, llamé a Marta Magadán, de Septem, la editorial que sacó mis dos primeras novelas. “La resurrección de Richard Wagner” se pondrá a la venta el segundo viernes de octubre.

-Similitudes y diferencias con “Círculos de tiza”, su primera novela también premiada.

-En ambas juego con la doble condición humana, eso de que somos ángeles y demonios. En cuanto a las diferencias, la primera, al igual que la tercera, “La escuela del italiano”, es de recuerdos y de la infancia en Langreo y Valladolid, y esta última es más histórica: trata de la resistencia francesa. El arte está presente en la tercera mediante la pintura y en ésta mediante la música.

-¿De qué se siente más satisfecho en su obra?

-De la poesía, “Territorio para el fuego” y “Sonata para un abecedario”. “Famélica legión” sería la obra concreta de la que me siento más satisfecho. Fueron once años de mucho trabajo, pero los doy por bien empleados. Es la poesía trasladada a 40 cuadros y hay una editorial, El sastre de Apollinaire, dispuesta a publicarla este año.

-¿La que más reconocimiento le ha generado?

-El reconocimiento es cuestión de altavoces. Juan Ramón Jiménez fue Premio Nobel y eso suena. El Leonor de Soria está muy valorado en el mundo de la poesía. El reconocimiento me lo han dado las obras distinguidas con estos dos premios. Las novelas no, fuera de aquí no trascendió ninguna.

-¿Sigue en la senda onírica?

-Estoy en el surrealismo puro y para seguir. Enamoreme.

-¿Su incursión en la poesía social?

-Fue un momento de cabreo. Cuando me quiero liberar acudo a la poesía.

-¿Sorprende ahora más la poesía que la narrativa?

-En poesía hay muchas iluminaciones, gente capaz de cosas maravillosas, como mis referentes: (José Angel) Valente y (Antonio) Gamoneda. En narrativa, Ricardo Menéndez Salmón es un escritor excepcional que rompe con los caminos trillados del lenguaje. Está tensando mucho la escritura para hacer cosas distintas.

-¿Sus lecturas este verano?

-Leo a diario a René Char y a Salvatore Quasimodo, autor de los poemas “Auswitz” y “Carta a la madre de un soldado muerto”. También estoy releyendo “Gritar” y “Los caballos azules” de Menéndez Salmón. Soy más de relatos que de novelas. Además, sigo a Valente, Gamoneda y Colinas. Son mis seis de cabecera.

-¿Hay ajuste de cuentas en su escritura por los años de prosa administrativa en Caso?

-Mis actas se notaban, ¡qué concho! Tenía que dar una vuelta a todo aquello. En la época en la que se grababan los plenos, era más complicado. En los treinta años en el Ayuntamiento de Caso nunca tuve problemas. Me quedan grandes recuerdos, de los compañeros y los concejales.

-¿Cómo pone en orden su visión del mundo en esta ciénaga de corrupción?

-La escritura me protege. Es un mecanismo de defensa que me transforma y me sirve para enfrentarme a esta ciénaga de corrupción. Esto es un asco. Si piensas mucho, hasta puedes dejar de escribir. Y si le das gusto al cuerpo, ¿a qué te dedicas?

-Restablecer la decencia parece un sueño lejano. ¿Corre el riesgo este de país de acostumbrarse a todo esto?

-Hay un twiter por ahí que dice que el PP está a un caso de corrupción de la mayoría absoluta. Cuanta más corrupción, más se acostumbra la gente. Terrible, pero es así. Si tienes un escándalo al año, cuidado; pero como tengas uno cada cinco minutos, a la gente no le da más.

-El vaciado de la hucha de las pensiones, ¿asusta?

-No es la primera vez que escucho esta cantinela. Me preocupa mucho, cómo no me va a preocupar. Pero creo que no se va a producir ese boom: sería demasiado. La situación tendrá que revertirse, aunque sea vía impuestos. Esta gente tampoco va a poder seguir pegando estos hachazos. Esto cambiará en ocho años, con el relevo generacional.

-Gobierno o vuelta a votar. ¿Qué les recomendaría a Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera?

-Esto tuvo y tiene una solución fácil. A estos señores les recomendaría que este verano leyeran mucho y se relajasen un poco.

-¿Son las Cuencas la gran metáfora de Asturias? ¿Hacia dónde van?

-Son una de las metáforas y van hacia un escenario muy lúgubre. Pero no podemos vivir con la angustia de que no hay nada que hacer. Más que perder perspectiva, la estamos cambiando. Las minas, Duro Felguera y demás empresas sirvieron para crear un tejido social. Eso ya no existe, hay que recuperar esos elementos de identidad, esa conciencia y sentido de pueblo que aglutinaba a la gente. No pretendo que esta Asturias o estas Cuencas tengan el color de hace cuarenta años, quiero un color nuevo.

-¿Cuántos trenes más puede seguir perdiendo Asturias?

-Mi pregunta es si queda alguno. Nuestro futuro es negro, triste y lleno de nubarrones. Aquí tenemos un gobierno mediocre, con todo lo que significa.

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