12 AGO 2016

La historia empezó cuando la editora Marta Magadán (de Septem Ediciones) acudió, hace veinte años, a un congreso en Lisboa, ciudad en la que se quedó fascinada por su dimensión literaria. “Aproveché para releer a Eça de Queiroz, a José Cardoso Pires y a Saramago, por supuesto. Hice un recorrido, digamos, al revés: del turismo a la dimensión literaria”, cuenta. Desde entonces sus viajes y la literatura siempre van de la mano. Hasta el punto de que ha escrito, junto a Jesús Rivas, el libro “Turismo literario” (Septem), que ahonda en esas relaciones: entre Dublín y James Joyce, Oviedo y La Regenta o Roma y El código Da Vinci. Ahora viaja siempre pensando en los libros: “Este verano, como consecuencia de mis lecturas de Camila Läckberg, pienso volver a Suecia para conocer el pueblo de Fjällbacka”. El año pasado estuvo en Estocolmo siguiendo el rastro geográfico de la obra de Stieg Larsson. Y hace dos años volvió a Tánger para tener una visión diferente gracias a Mohamed Chukri y su libro El pan a secas. “El viajero literario es un gran prescriptor del destino y representa un tipo de turismo más vinculado al lugar”, dice.

Recomienda:

“Como asturiana que soy, me permito recomendar como primer destino literario Llanes, que a sus muchos atractivos turísticos añade el de ser escenario de un misterioso crimen imaginado por la escritora Ana Zarauza en su obra “Algo que ocultar”. El verano pasado ya se organizó una ruta literaria con gran éxito de público siguiendo los pasos del sargento Javier de la Fuente y la cabo Julia Posada. Como segundo destino, con la obra de Andrea Camilleri bajo el brazo, y de la mano del comisario Montalbano, viajaría a Sicilia para conocer la imaginaria ciudad de Vigata (en la realidad, la barroca Ragusa). Y como tercer destino recomendaría aproximarse a Venecia desde la mirada de Donna Leon y su comisario Brunetti”.

Entrevista en el “El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS” a la editora de Septem hablando de Turismo Literario.

A %d blogueros les gusta esto: