Toño Argüelles desarrolló su actividad profesional como médico en el campo de los Servicios Sociales. Apasionado de la Historia y de la Sociología, actualmente está dedicado a su otra vocación, no menos apasionada: la Literatura. Su novela, Lobos disecados, es un excelente fruto de su entrega al universo de las palabras.

En casa de mi abuela materna me aficioné a la lectura

PERSONAL

Nacimiento: Noreña, Asturias.

Profesión: médico de formación, escritor por elección personal.

Tu plato favorito: Un buen arroz.

Libro: El viejo y el mar.

Ciudad: Barcelona.

Música: Cantautores. Serrat y Sabina.

Color: El azul del horizonte.

Frase favorita: Muchas, aunque soy partidario de emplear un lenguaje coloquial.

¿Por qué, para qué y para quién escribe Toño Argüelles?

Los escritores siempre pretendemos llegar a todo el mundo. Gustar o no ya es otro cantar. En mi caso la pasión suele estar presente en mis personajes y mis novelas ofrecen al lector la posibilidad de empatizar con ellos o rechazarlos. Lo que supondría un fracaso es que la novela les resultase indiferente.

¿Cómo descubriste tu vocación?

De niño y por aburrimiento. Pasaba los veranos en casa de mi abuela materna situada en una aldea asturiana donde no había televisión y se escuchaba mal la radio. Así que me aficioné a la lectura y con siete u ocho años descubrí a Corín Tellado. Leyéndola me pareció que resultaba fácil escribir novelas y comencé a inventarme historias. Desde entonces sigo haciéndolo.

¿Qué significa para ti escribir?

Estar vivo. Mientras escribo soy feliz, y escribir me permite explorar un montón de realidades diferentes, incluidas algunas que me producen rechazo personal. Cuando un personaje está bien definido adquiere vida propia y no se deja manejar. Es una sensación que resulta apasionante.

¿Cuáles son los escritores que siempre te acompañan?

Hay muchos. Cela, Delibes, Martín Santos y Francisco Umbral me parecen excelentes.

¿Qué tipo de libros vuelves a releer?

Picaresca española. Lazarillo, Guzmán de Alfarache y El Buscón nunca dejan de sorprenderme.

Cuando empezaste a escribir ¿tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

Pertenezco al selecto club de los gilipollas que tienen la esperanza de desarrollar su propio estilo.

¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te apoyas en la inspiración del momento? 

Cuando trabajo suelo tomar café sin azúcar. Intento escribir algo todos los días procurando no agotar el último párrafo para mantener vivo el ritmo de la narración de cara al día siguiente.

¿En qué género te sientes más cómodo escribiendo?

Relato corto y novela.

¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien?

Suelo hacerlo con mi mujer y algunos amigos para ver la cara que ponen.

¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

Hay ocasiones en que necesitas aparcar un tema y oxigenarte. Yo lo resuelvo leyendo y haciendo senderismo. En Asturias la montaña es una gozada. La recomiendo.

¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

Suprimo más de lo que conservo y he dejado de sentir dolor por ello. La papelera es una herramienta de trabajo imprescindible.

¿Aceptas la crítica?

La crítica razonada me sirve de estímulo.

¿Qué se puede conocer de Toño a través de Lobos Disecados?

Que es un enamorado de los años setenta. Los nacidos en el baby boom de los cincuenta accedimos a la universidad en esa época. Éramos jóvenes e inocentemente optimistas. Teníamos la sensación de estar construyendo una sociedad nueva y de que nadie podría con nosotros. De eso hace cuarenta años.

¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?

Que me lean. Sería un gran éxito poder vincularme a la narrativa asturiana, una tierra con excelentes escritores.

¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

Que no se desanimen nunca.

¿En qué proyectos te encuentras embarcado en este momento?

Dos novelas: una en periodo de corrección y la otra en fases iniciales.

¿Qué piensas del libro electrónico?

Prefiero el libro de papel, pero el libro electrónico es un complemento necesario y el futuro nos llevará en esa dirección. Por mi parte siempre defenderé las librerías como lugar de encuentro y estoy seguro de que se adaptarán a los nuevos tiempos.

 

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