Se decanta Cellino por la novela corta y es de ver lo mucho que consigue embutir en menos del centenar de páginas. No sólo unas historias de amor, sino a un Wagner redivivo, los nazis, Auschwitz, la Argentina, París, descripciones (pocas), diálogo (abundante), venganza cumplida y hasta los mensajes que la BBC dirigía a la Resistencia francesa preparando el desembarco de Normandía. La capacidad de síntesis ha de deberse a lo que la contraportada del libro llama “prosa ajustada” y que entiendo como un apartarse del vuelo largo en el párrafo para centrarse en la chicha del asunto: no hay más páginas y hay mucho que contar. Pero no por ello Cellino resume -digámoslo así- sino que en más de una página se deja llevar por el ritmo lento que lo narrado pide. Se lee en un momento y deja poso largo, no hay excusa para no entrarle.

Cultura. Suplemento de La Nueva España. Jueves 12 de enero de 2017, pág. 2.

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