Abogado de profesión, y escritor por vocación, el ovetense Iván de Santiago ya ha publicado seis libros, y comienza a gestar su séptima novela. Alumno brillante (matrícula de honor en los Dominicos, y Premio Extraordinario de Bachiller), letrado en ejercicio desde hace 22 años, profesor de la Universidad de Oviedo, perito calígrafo, concejal del PP entre 2007 y 2011, ‘multinacional’ en lenguas (habla 3 idiomas, además del español), y padre por partida doble, Iván de Santiago es un todoterreno que también cultiva los relatos, la novela y artículos de opinión.

-¿Cómo se gestó ‘Allá dónde estés’?

Quería escribir un libro sobre el robo de arte que cometieron los nazis. Me interesa la pintura, y por casualidad leí que una obra robada por los nazis, ‘Mujer dormida con jarrón negro’, de Gergely Barki, fue identificada y localizada en 2014, trasformar parte del atrezzo de la película ‘Stuart Little’. Ahí empezó todo.

-Aún hoy, 70 años después, siguen apareciendo cuadros perdidos y robados.

Se estima que hay unas 70.000 obras perdidas, destruidas o robadas. Muchas están en manos de coleccionistas privados. Durante la Segunda Guerra Mundial se pro dujo el mayor expolio de arte de la historia.

-¿Es posible devolver las piezas a sus legítimos herederos?

Un museo de arte suizo expone actualmente una selección de ‘arte degenerado’ (así llamaban los nazis a las obras de los judíos), perteneciente a la colección de 1.500 cuadros hallada en la casa de Cornelius Gurlitt hace cinco años. Era hijo de uno de los marchantes de Hitler, y traficante de arte. De todas ellas, so lo se han devuelto 4 o 5.

-¿Y si no aparecen los herederos de las obras de arte?

Se han subastado obras robadas en Christie’s o Sotherby’s. Es un episodio de la Segunda Guerra Mundial casi olvidado, y muy poco investigado.

-¿Cómo conecta el masivo robo de arte perpetrado por los nazis, con Asturias, siempre presente en sus novelas?

A través de un personaje real, aun que novelesco. Me inspiré en Elko Patist, un oficial nazi miembro de las SS, que desertó en los últimos días del Reich, y después de recorrer Europa a pie, llegó a Oviedo en 1950. Vivió aquí hasta su muer te en 2001.

-¿Era un criminal de guerra?

Posiblemente. Evitó las órdenes de extradición durante 27 años por la ejecución de judíos. Abrió una academia de alemán, visitaba frecuentemente Ribadesella, y se integró en la sociedad. Pero todos en Oviedo sabían quién era el nazi que escanciaba sidra. Aunque, que yo se pa, nunca tuvo nada que ver con el robo de arte.

-¿Qué tienen que ver los nazis con ETA, también presente en su novela?

El dinero. Son dos formas de terror extremo, y contrapuesto, pero al final les une el dinero.

-Nunca se ha cifrado el coste del ‘impuesto revolucionario’.

Hoy sabemos que cada día se mar chan 40 o 50 empresas de Cataluña. Pero entonces nadie nos con taba cuántas empresas y familias huían del País Vasco para no pagar el chantaje de ETA, o porque se les había acabado el dinero y no podían seguir pagando a sus cobradores. Conocemos los muertos físicos, pe ro no los muertos ‘civiles’.

-Y no había alternativa.

O pagabas, o te mataban. Esa gen te no negociaba ni amenazaba. No les hacía falta.

-¿Cree que sigue existiendo miedo a hablar de aquella etapa?

Es posible. En el País Vasco se vivió una auténtica Guerra Civil. Padres contra hijos, hermanos contra hermanos… Las familias que se marcharon no quisieron volver porque les habían echado de su tierra. Otros pagaron y prefieren callar. A ETA no le importaba si el dinero venía del trabajo honrado de los empresarios, o del tráfico de obras de arte.

-Cada cuadro que aparece en la no vela, ¿es auténtico?

Si. Todos los cuadros citados están perdidos. La labor de documentación fue lenta y terrible. Picasso, De gas, Monet, Manet, Touluse-Lautrec, los maestros holandeses… Cada referencia y dato es 100% real.

-¿Es un escritor metódico? ¿Se impone una rutina?

Soy un escritor nocturno. Me encierro a partir de las 10 o las 11 de la noche, y trabajo hasta las 2 o las 3 de la mañana. Es la única forma de combinar trabajo y pasión. La abogacía me da de comer.

-¿Traslada su experiencia como abogado, y perito calígrafo, a sus novelas?

Algunos episodios están inspira dos en experiencias personales, pero creo que el género de la novela policíaca está muy trillado. Hay muchas, y muy buenas novelas de policías, fiscales, jueces, abogados y psiquiatras. Por eso prefería escribir sobre el arte robado por los nazis, vinculándolo a ETA y a Asturias.

-Sus libros también son una guía gastronómica y turística de Oviedo y el Principado.

En mis novelas describo lugares que conozco, y ojalá sirvan de referencia a algún visitante. Si mis personajes tienen que comer, mejor que sean angulas de San Juan de la Arena, que un simple cachopo. La gastronomía, como el arte, también es cultura.

-La situación de Cataluña da para muchas novelas.

Es un momento histórico, como el 23-F. Un referéndum ilegal, medio gobierno en la cárcel, el presiden te huido en Bélgica… Una trama perfecta.

-Oviedo siempre ha tenido buena temática para ser novelada…

Oviedo sigue sesteando. Asturias no importa nada en Madrid, y en nuestra ciudad nadie se subleva, como en tiempos de La Regenta. Tenemos los mismos baches, las mismas pintadas, los mismos problemas…

-Usted sí se subleva, a través de sus artículos en prensa.

La crítica siempre es saludable. Los políticos discuten y nos entretienen con broncas pero ¿qué cambian? ¿Qué arreglan? Oviedo se proyecta al mundo un día al año, en la entrega de los Premios Príncipe. Durante los otros 364 días no existimos.

-¿No piensa volver a la política?

No. Estoy más tranquilo entre libros que entre políticos. A veces, las tramas de las novelas parecen más reales que los debates políticos. Y es posible que lo sean.

-¿De quién es la culpa?

De los dirigentes. Hoy día hasta está mal visto ser concejal o tener responsabilidad en un partido. Yo quiero a alguien que aporte soluciones, un profesional. Nadie duda de un médico, un arquitecto o un fontanero. Me gustaría que tuvierámos profesionales políticos, no un profesional de la política. Son cosas diferentes. Como los presos políticos y los políticos presos.

 

Fuente: Asturias Diario

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