Mañana jueves 31 de mayo tendrá lugar, a las 8 de la tarde, en el encuentro literario en el marco de Las Tertulias del Campoamor con el escritor Manuel Herrero Montoto. El escritor ovetense estará acompañado por el también escritor Miguel Rojo. El acto será en el Salón de Té del Teatro Campoamor de Oviedo. La entrada será libre hasta completar aforo.
Manuel Herrero Montoto (Oviedo,1950) es un escritor y médico que combina cirugía, viajes y literatura erótica. Columnista habitual del diario La Nueva España. Ha publicado varias novelas, destacando entre ellas, El habitante (1997), Omara la trapecista (2001), Omara en el París de las maravillas (2015) y El grito de Omara (2018). Su obra consta también de libros de relatos y viajes como Desde el kilómetro cero (2005), así como de obras de teatro.
Manuel Herrero Montoto ejerció su actividad profesional, hasta jubilarse, como cirujano de la Unidad de Gestión Clínica de Patología Digestiva del hospital Álvarez Buylla de Mieres. Natural de Oviedo, donde también reside, la mayor parte de su vida laboral, 37 años, ha estado ligada al hospital de Mieres. Estudió en la facultad de Medicina de Valladolid, y explica que lo suyo fue “por vocación y también por convicción; tenía un tío médico que ejercía en el pueblo, que salvaba vidas, y creo que eso me hizo decantarme”. Tras acabar sus estudios, Herrero Montoto regresó a Asturias. Primero probó con lo que hoy sería la Atención Primaria. Fueron años en los que pasó por distintas localidades del valle del Nalón, como Sotrondio, Barredos o Pola de Laviana. “Aquello tenía un camino cerrado, las posibilidades de la atención primaria estaban muy limitadas y, más que un médico, eras un burócrata”. Así que se decidió a hacer una residencia para cambiar de especialidad. “Elegí la cirugía porque aprecié que tenía una faceta de actuación muy directa, cada día es una aventura, y me motivaba mucho más”.
Hizo la residencia en Oviedo, en el antiguo hospital Covadonga a la sombra de Luis Estrada. Cuando terminó, vio que “escaseaban las plazas en la región, y las que quedaban estaban en el hospital Enrique Cangas -el nombre anterior del Álvarez Buylla de Mieres-, que era un edificio viejo, antiquísimo”, asegura. Resignado, se fue a Mieres: “Era lo que había y esperaba irme de allí en cuanto pudiera”. No se marchó porque el hospital fue evolucionando. “No necesitaba más, viví tres etapas del hospital de Mieres, el antiquísimo, el antiguo y el nuevo Álvarez Buylla, que abrimos el año pasado”, explica.
Los avances no llegaron sólo al edificio del hospital, también a la cirugía. La aplicación de las nuevas tecnologías ha hecho “que la enfermedad, el dolor y la muerte hayan tenido un freno importante, he tenido la suerte de vivir la revolución de la informática, la electrónica y la óptica aplicada la cirugía”. Así, destaca que “antes siempre se operaba con cirugía abierta, y ahora el 80% de las operaciones son endoscópicas, muy poco invasivas”. “Hemos pasado de operar con tijeras de podar a utilizar una camarita con un cable”, zanja.
La evolución de la medicina también ha permitido acortar la recuperación del paciente. El cirujano señala que, cuando llegó a Mieres, “una operación de vesícula suponía estar quince días ingresado, mientras que una hernia no bajaba de siete días; en la actualidad, por la primera operación sólo se está un día en el hospital, y de la hernia no hay hospitalización”.
Pero si la medicina es uno de sus amores, la escritura también. “Llevo toda la vida escribiendo, primero narraciones breves y después alguna novela, hasta hice una obra de teatro que representó el grupo del hospital”, subraya.

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