Javier García Cellino

Biografía
Langreo, Asturias

Es licenciado en Derecho y en Geografía e Historia (Arte), colabora en el diario La Nueva España con una columna semanal «Velando el fuego» y ha publicado tres novelas, entre ellas: Círculos de tiza y Los señores de Wall Street no comen pescado crudo. En poesía, ha publicado 9 libros: Arquitecturas prohibidas, La Ciudad deshabitada, Cuaderno para un viajero solitario, Disposición de la materia, Homéricas, Oficio de navegación, La vieja música, Sonata para un abecedario y Territorio para el fuego.
Ha obtenido los premios: Gerardo Diego (Santander), Leonor (Soria) y Juan Ramón Jiménez (Huelva). Ha obtenido también el del Diario de León (Suplemento Filandón) León, Villa de Madridejos (Toledo), Fernando Belmonte (Huelva), Salvador Jiménez (Murcia) Internacional de Corvera (Asturias), Concurso de relatos de la mujer en Cangas de Onís (Asturias), González Torices (Valladolid), Lenteja de Oro de La Armuña (Salamanca)…
Javier García Cellino forma parte de “La Muestra 2012 de la Poesía en Español”.

Publicaciones
Los señores de Wall Street no comen pescado crudo

LOS SEÑORES

Julio Colinas, antiguo comisario de policía de Nalón, convertido en un detective privado que reside en Madrid, asiste a una conferencia en los salones de la Federación de Empresarios Madrileños sobre las recientes medidas económicas adoptadas por el gobierno. Mientras el presidente de la Federación va desarrollando su discurso sobre el alcance y el significado de esas medidas, es asesinado de un disparo al corazón.

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Círculos de tiza

CIRCULOS DE TIZA

Centa la historia de un niño andaluz, Julio Colinas, que llega a las cuencas mineras asturianas en los años cincuenta con siete años -es testigo atónito de un accidente de mina que mata a su padre, militante del Partido Comunista-. Cincuenta años después, y como jefe de la Policía del Nalón, vuelve a enfrentarse a la muerte. Debe resolver lo que parece un asesinato «por intereses». En el camino se encuentra a sus antiguos amigos, que, como él, ocupan cargos de relevancia: uno de ellos es alcalde y otro, jefe de la oposición. Todos vuelven, en cierto modo, a la infancia para retomar uno de sus juegos preferidos: «policías y ladrones».

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