Nacido en Oviedo (1978) y vecino del concejo asturiano de Langreo, Diego Medrano irrumpió -tal vez sea el verbo que mejor se avenga con su aparición literaria- en el mundo narrativo mediante la publicación de ‘Los héroes inútiles’, transcripción de su correspondencia epistolar con Leopoldo María Panero (Ellago Ediciones, 2005).
Ese mismo año dio a conocer su primer libro de poesía, ‘El hombre entre las rocas’ (Arena Ediciones), con un aire que podría recordar a uno de sus autores más mencionados, Charles Baudelaire, en sus ‘Pequeños poemas en prosa’.
En 2006, dio el salto a la novela, editando ‘El clítoris de Camille’ (Seix Barral), que produjo sorpresa entre los críticos literarios más allá del lúbrico título. Y también en 2006 salieron a la luz los trescientos microrrelatos que encabezó como ‘Los sueños diurnos. Manual para amantes, pobres y asesinos’ (Cahoba Narrativas).
En ‘La soledad no tiene edad’, Diego Medrano -colaborador habitual de EL COMERCIO- combina cuentos extensos y cortos, cuyos títulos pueden dar alguna orientación: ‘Bragas’, ‘Nembutal’, ‘Urinarios’, ‘Mahou’, ‘Atapuerca’, ‘Sirenas’… Son 272 páginas para lectores dispuestos a todo.
Fuente: El Comercio
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